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sábado, 1 de noviembre de 2025

Dr. Pedro Cascales Campos y las campañas de solidaridad social: el andamio de la tribu y el cincel científico

La vida es, en esencia, una escultura en progreso, una obra de arte "non finito" que se cincela a golpe de experiencias y, a menudo, de adversidades inesperadas. Mi
propio diagnóstico de
ataxia se convirtió en un cincel brutal que golpeó el mármol de mi vida, obligándome a una reevaluación radical de todo lo que creía. En esa lucha, he aprendido una verdad inquebrantable: la resiliencia no se cincela en soledad.

Esto me lleva a reflexionar profundamente sobre las campañas de solidaridad, que a menudo se perciben solo por su resultado económico. Iniciativas como el evento "Dale Calabazas al Cáncer" en Ascoy (mi querida Cieza) son mucho más que una cifra en una cuenta bancaria; son la manifestación palpable de que la tribu sigue siendo el andamio indispensable para sostener cualquier obra, especialmente cuando la vida se convierte en una escultura cincelada por la enfermedad.

I. La comunidad: el andamio vital en la obra del “Non Finito”

Frente al debate legítimo sobre si el Estado debe ser la única fuente de financiación, la realidad nos muestra que la solidaridad ciudadana es un complemento estratégico y esencial. Las campañas locales no son un sustituto del sistema público, sino una fuerza que opera con una rapidez y una especificidad que la burocracia no puede igualar.

El verdadero valor de estas iniciativas reside en su capacidad de movilización y marketing social. Al transformar la donación en un acto cívico y lúdico, la causa sale de la oscuridad del diagnóstico privado y se instala en la plaza pública, generando un Andamio Vivo que:

  • Genera conciencia activa: convierte a la enfermedad, sea cáncer o ataxia, en una conversación comunitaria.

  • Refuerza la cohesión social: transforma a los vecinos en voluntarios y participantes, tejiendo una red de apoyo local.

  • Financia la vanguardia: la recaudación se dirige a necesidades concretas, financiando los cinceles científicos que buscan la curación o cronificación.

En mi propia experiencia con la ataxia, el apoyo incondicional de mi familia y mis amigos es el andamio que me mantiene en pie. Estas campañas, al fin y al cabo, son el mismo principio aplicado a la escala de la comunidad.

II. La ciencia: La precisión del cincel del Dr. Cascales

Si la pasión comunitaria es el corazón de la campaña, el respaldo de la ciencia es el aval de la razón.

Mi lucha me ha enfrentado a la incertidumbre médica y al deseo desesperado de encontrar respuestas firmes. Recuerdo la frustración inicial de no tener un "mapa de ruta" biológico claro para la Ataxia CA36; fue en ese momento cuando valoré al experto que, con humildad y rigor, acepta la complejidad del cuerpo humano. Es por eso que la participación de figuras como el Dr. Pedro Cascales Campos es fundamental: eleva el discurso de la solidaridad de un emotivo llamamiento a la caridad a una reivindicación informada sobre la necesidad urgente de inversión científica.

El Dr. Cascales representa la síntesis perfecta entre el rigor académico y el compromiso humano. Su perfil garantiza que el apoyo de la tribu se traduzca en un cincel de precisión dirigido por la inteligencia y la compasión:

  • Rigor y autoridad científica: su posición como Presidente de la Sociedad Española de Oncología Quirúrgica (SEOQ) asegura que los fondos se destinan a líneas de investigación prometedoras.

  • Vanguardia clínica: como experto en la Cirugía del Cáncer Avanzado, su bisturí, al igual que el cincel del escultor, exige una precisión que simboliza la lucha en la primera línea.

  • Compromiso formativo: su rol como Profesor Titular en la Universidad de Murcia subraya que la inversión es también para la próxima generación de profesionales, garantizando la continuidad de la lucha.

En mi lucha contra la ataxia, he aprendido que el conocimiento es el mazo más pesado que utilizamos para desbastar la roca de la incertidumbre. La voz del Dr. Cascales nos enseña que el mejor apoyo humano nace siempre del mejor conocimiento científico.

III. El propósito: esculpir la imperfección

Cada contribución a estas campañas es una pieza que se suma a la Mochila Vital de una comunidad. La lucha contra el cáncer, las enfermedades raras o cualquier adversidad, nos demuestra que, si bien el golpe del cincel es individual, la fuerza del andamio que nos sostiene es colectiva.

La solidaridad es el reconocimiento de que la vida, en su esencia, es una obra "non finito" que se esculpe con imperfección, valentía y el apoyo de nuestra tribu.

Si deseas profundizar en la conexión entre la adversidad y el crecimiento personal, te invito a leer mi libro Vivir con ataxia: el alma cincelada. Si prefieres conocer mis raíces y la historia que forjó mi identidad, te sugiero Del candil a la bombilla: huellas biológicas y ambientales en la forja de una identidad .


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sábado, 25 de octubre de 2025

La neurociencia de la identidad: aceptar la imperfección como el estado más digno de la vida

El culto al curriculum perfecto: una trampa de la productividad

Como profesor jubilado de psicología, he sido testigo de una profunda transformación social que ha elevado la productividad al estatus de valor moral. Nuestra sociedad, y en particular el ecosistema académico y profesional, idolatra el Curriculum Vitae: un documento diseñado para ser impoluto, lineal y ascendente. Es la prueba de que uno es una "obra terminada", un producto de éxito con títulos, publicaciones y ascensos.

Esta obsesión por el perfeccionismo y la hiperproducción es una trampa. Nos enseña que la vida tiene que ser una línea recta hacia la cima, y que cualquier interrupción (una enfermedad, un fracaso, una limitación) es una vergüenza que debe ser ocultada o eliminada. Es esta misma presión por el perfil impoluto la que, en el mercado laboral, fuerza a tantos candidatos a falsear o exagerar sus logros, creando un personaje ficticio ante el temor de no ser suficientes. El cuerpo y la mente se convierten en instrumentos al servicio de la eficiencia, y si fallan, sentimos que hemos perdido nuestro valor.

Cuando el diagnóstico de Ataxia Cerebelosa CA36 irrumpió en mi vida, no solo afectó mi coordinación; hizo estallar la idea misma de mi identidad profesional. Mi vida entera se había definido por mi capacidad para la docencia rigurosa, para el análisis complejo y para la actividad constante. De pronto, el cuerpo que había servido a la mente durante décadas comenzó a exigir un precio, y el retiro forzoso se cernió sobre mí.

El contraste era brutal: de ser el profesor que impartía lecciones de vida sobre resiliencia, pasé a ser el paciente que tenía que aplicarlas, luchando contra la frustración de la limitación y el estigma social del "ya no sirves".

Eje Temático Clave: La Fragilidad de la Identidad Profesional.

El gran desafío de la adversidad es que nos obliga a preguntarnos: ¿Quién soy yo cuando no puedo hacer lo que soy? Si no soy el profesor en el aula, si no soy el escritor de caligrafía firme, si no soy el caminante infatigable, ¿quién queda? Este vacío es la oportunidad para que surja el alma cincelada, la identidad que reside más allá de los logros externos. La respuesta a la impostura de un CV ficticio no es la verificación de datos; es la autenticidad de la experiencia vital.

La Universidad: el "puente de la resiliencia" y el retiro inesperado

Mi vida en la Universidad de Murcia fue un pilar, el epicentro de mi Taller de Reconstrucción personal y profesional. En sus aulas, durante más de tres décadas, defendí la idea de que la Psicología debe ser un puente entre la academia y la vida real. Sin embargo, la enfermedad me obligó a cruzar ese puente en sentido contrario: tuve que aplicar toda esa teoría al terreno más real y agreste de todos: mi propia biografía.

El momento de la jubilación no fue una elección, sino una rendición forzosa ante los microsíntomas que, en el entorno de máxima exigencia de un aula, se volvían ingobernables. Recuerdo la dificultad creciente para mantener la caligrafía estable en la pizarra, la necesidad de apoyarme en el atril, y el esfuerzo mental que me generaba el acúfeno constante mientras intentaba concentrarme en una pregunta compleja.

El Curriculum Vitae exigía más producción, más conferencias, más movimiento. La Ataxia exigía pausa, aceptación y retiro.

En ese proceso de desprendimiento de mi rol, el dolor psicológico no era menor que el físico. Me sentí como un motor que, de pronto, es obligado a funcionar a medio gas, o como una estatua terminada a la que un cincel inesperado vuelve a golpear. La pérdida no fue solo de la actividad, sino del propósito que esa actividad me había proporcionado.

Pero es aquí donde la Psicología de la Adversidad me ofreció la herramienta más poderosa: la redefinición del propósito.

La metáfora del "Non Finito": aceptar la obra inacabada

(Nota del Autor: La imagen de este puente de alambre en la niebla, que cruza el río Segura, no es solo un paisaje; es la perfecta metáfora visual de este tránsito. El camino es visible, pero el horizonte está oculto. Es la incertidumbre noble que impone la adversidad: la obligación de centrarnos en la calidad de cada paso —el proceso— en lugar de en la meta lejana e incierta del "CV perfecto").

Cuando exploré mi relato "Vivir con ataxia: el alma cincelada", la imagen que resonó como marco filosófico central fue la de las esculturas "Non Finito" de Miguel Ángel.

Estas obras, a medio hacer, en las que las figuras luchan por liberarse de la piedra, no son fracasos; son un testimonio de la lucha, la tensión y el proceso de la creación. La Ataxia me ha enseñado que el ser humano no es un producto acabado, sino una obra en constante, y noble, creación.

El "Non Finito" es la metáfora central de la resiliencia y la respuesta más digna al culto a la perfección ficticia:

  • Aceptación de la Imperfección: El cuerpo, mi cerebro, no van a ser perfectos. Nunca volveré a tener el equilibrio de antes. Aceptar que soy un Non Finito es liberarme de la tiranía de la perfección. La belleza no está en el resultado final, sino en la fuerza con la que el alma empuja contra la piedra.

  • El éxito en el proceso: El éxito no es el Curriculum Vitae impecable. El verdadero éxito es el Curriculum de la Vida, el registro de nuestra lucha, de nuestra capacidad para levantarnos después de una caída, no física, sino emocional. Es la perseverancia en el día a día.

La adversidad es el cincel que retira lo superficial. La Ataxia me ha quitado la velocidad, la coordinación, y el rol de profesor activo, pero me ha dejado con lo esencial: la capacidad de reflexionar, la voluntad inquebrantable de encontrar sentido y el propósito de compartir esta Teoría Vivida con otros.

Del taller de reconstrucción a la forja del alma cincelada

Mi hogar en Cieza se ha convertido en mi "Taller del Alma". Es aquí, en el epicentro de mi reconstrucción, donde he aprendido que el valor de una persona no reside en su capacidad productiva, sino en su capacidad afectiva y reflexiva.

La redefinición de la identidad pasa por varios pasos que la Psicología valida, y mi experiencia confirma:

  • Poner límites, no barreras: La limitación física no es una barrera para la vida, sino un límite que exige creatividad y reajuste. Si no puedo escribir a mano, dicto. Si no puedo caminar rápido, me centro en la belleza de la pausa y en la gratitud por el microéxito de cada paso dado sin caída.

  • El legado no es el título, es la esencia: Mi verdadero legado no son las publicaciones académicas, sino la capacidad de transformar el golpe más duro de mi vida en un mensaje de esperanza y rigor. Mi nuevo Curriculum de la Vida es este blog, es mi libro, es la conexión íntima con mi "tribu" a través de la experiencia.

  • El optimismo realista: El optimismo no es negar la enfermedad, sino aceptar la realidad de la enfermedad para poder actuar con propósito. Es la postura científica y cercana de quien ha visto lo peor y, aun así, elige buscar la luz en el candil de la resiliencia.

Conclusión: la dignidad de Ser un Ser Humano Completo

La Ataxia me jubiló de la Universidad, pero me graduó en la vida. Me obligó a dejar de venerar el Curriculum Vitae para dedicarme a cincelar mi Curriculum de la Vida, un registro mucho más valioso, lleno de grietas y de lucha.

Si usted, lector, se enfrenta a una adversidad que ha roto la línea recta de su vida —o si se siente presionado a crear un personaje irreal para encajar— recuerde la lección del Non Finito: su valor reside en el proceso, no en el resultado. La vida, con sus imperfecciones, es una obra de arte en constante creación. El golpe de cincel más duro es, a menudo, el que libera el alma.

Si desea profundizar en este viaje de redefinición de la identidad y la resiliencia, le invito a leer el relato completo de mi experiencia y mis reflexiones:Vivir con ataxia: el alma cincelada

Nota de Publicación y Atribución

Este artículo también ha sido publicado en inglés en la plataforma Medium bajo el título "FROM THE 'CURRICULUM VITAE' TO THE 'CURRICULUM OF LIFE': How Ataxia Turned Me Into a 'Non Finito' Work of Art". Puede acceder a la versión completa en inglés en el siguiente enlace:

🔗 Publicación en Medium: https://medium.com/@ventolera2008/7778b2cf5611