lunes, 11 de mayo de 2026

El eco eterno de Paco "Jawars"


 El umbral de una noche inolvidable

Hay jornadas en las que el cronómetro biológico parece ponerse de acuerdo con el espíritu para darnos una tregua. Ayer tarde, en el interior del Auditorio Gabriel Celaya, se respiraba ese aire de las grandes ocasiones; no por la pomposidad del evento, sino por la densidad del afecto que flotaba en el ambiente. Cruzar el umbral del auditorio fue entrar en un espacio donde el tiempo, tal y como lo conocemos en nuestra rutina apresurada, decidió detenerse.

Asistimos al homenaje de Francisco López Herrera, nuestro querido Paco "Jawars", y lo que allí ocurrió fue una lección magistral de cómo una vida dedicada a la creación y a la bondad puede transformar la realidad de toda una comunidad.

La sinergia de la música: Un alma en mil pedazos

Paco no fue solo un músico; fue un gestor de ilusiones, un arquitecto de grupos humanos que ayer se dieron cita para devolverle un poco de lo mucho que él sembró. La estructura del programa fue un reflejo fiel de su poliédrica personalidad.

Comenzar con la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia y la Agrupación de violines del Cristo de la Agonía fue el reconocimiento a la base, al estudio y a la disciplina que Paco siempre respetó. La Serenata Nocturna de Mozart llenó el recinto de una armonía que preparó el terreno para lo que estaba por venir. Ver a esos músicos —aquellos que fueron jóvenes alumnos y que hoy, con la maestría de los años, conservan un alma vibrante y jovial— es entender que la semilla que Paco ayudó a plantar  ha dado árboles robustos que se niegan a envejecer por dentro.

Pero la música de Paco también bebía de la tierra y de la púa. La Rondalla Cuarentuna nos trajo la calidez de lo nuestro. Es fascinante analizar desde la psicología social cómo grupos tan distintos pueden sentir a la misma persona como su "alma mater". Paco tenía esa capacidad de transitar entre lo académico y lo popular sin perder un ápice de autenticidad.

"Los de siempre" y el sonido de una época

Cuando llegó el turno de Los de siempre y, por supuesto, de Los Jawhars, el auditorio experimentó un fenómeno de regresión colectiva positiva. Escuchar temas como Agueda o Zapatos es realizar un viaje al ADN de nuestra juventud. Paco fue un pionero. En los años 60, cuando todo estaba por hacer, él decidió que en nuestro pueblo se podía hacer pop de vanguardia.

Él no solo componía canciones; creaba himnos que se pegaban a la piel de los ciezanos. Ayer, esos grupos no se limitaron a tocar; pusieron el alma en cada nota. La vibración era distinta. Se sentía que cada acorde era una caricia al recuerdo de un amigo que, aunque físicamente ausente, dominaba el escenario desde cada rincón de la memoria de sus compañeros. El escenario se convirtió en un nexo entre el pasado glorioso de las guitarras eléctricas y el presente lleno de respeto.

La neurociencia de la bondad: "Hacer bueno lo que te rodea"

Uno de los momentos más profundos de la velada llegó con la palabra. Las intervenciones de sus hijas fueron mucho más que un discurso de agradecimiento; fueron una radiografía humana que debería hacernos reflexionar a todos. Una de ellas pronunció una frase que es la clave de bóveda de este artículo: "Mi padre hacía bueno todo lo que le rodeaba".

Desde la neurociencia, sabemos que existen las llamadas "personas vitamina" o catalizadores emocionales. Son individuos cuyos circuitos neuronales parecen estar configurados para la empatía y la construcción. Paco era un maestro en el arte de la sinergia. Mientras que en la materia 2+2=4, en el espíritu de Paco, la suma de talentos siempre resultaba en algo exponencial e impredecible. No se limitaba a ser un buen padre o un buen músico; su mera presencia elevaba el estándar ético y creativo de su entorno. Lograba que los demás se sintieran mejores artistas y, sobre todo, mejores personas. Esa es la verdadera "magia" que no se aprende en los libros, sino que se cultiva en el alma y se expande a la tribu.

El instante donde el tiempo se detiene

Siempre he defendido que el tiempo es una construcción subjetiva. Ayer, para la gran mayoría del público que abarrotaba el auditorio, hubo momentos de suspensión absoluta. Es lo que en psicología llamamos "estado de flujo" colectivo. Ocurre cuando la belleza es tan pura y la intención tan honesta que el cerebro deja de procesar el pasado y el futuro para anclarse en un presente eterno.

Ese silencio sepulcral roto solo por una guitarra, esa lágrima contenida que se comparte con el de al lado, ese vello de punta... son indicadores de que estábamos viviendo algo sagrado. En un mundo hiperconectado y ruidoso, Paco consiguió que un auditorio entero desconectara del ruido exterior para conectar con lo esencial: el amor y la gratitud.

La continuidad: El nieto y el círculo de la vida

La intervención final de uno de los nietos de Paco sobre el escenario fue el broche de oro que dio sentido a todo el homenaje. Ver a la nueva generación empuñar el instrumento con esa seguridad y ese respeto es la prueba de que el legado de Paco está a salvo. No hay determinismo que valga cuando la educación se da a través del amor y el ejemplo. La música no murió con Paco; simplemente ha cambiado de manos para seguir resonando en los corazones de Cieza.

Esa imagen del nieto participando en la última pieza es el mensaje más potente que podemos llevarnos: somos lo que dejamos en los demás. Y Paco dejó un rastro de luz tan potente que ni siquiera su partida puede apagarlo.

Conclusión: La tribu que honra a sus maestros

Cieza demostró ayer que es una tribu que sabe cuidar y reconocer a sus referentes. No fue un acto de tristeza, sino una celebración de una vida que se expandió más allá de sus propios límites. Salimos del auditorio con la sensación de que el mundo es un lugar un poco mejor porque personas como Paco "Jawars" caminaron por él.

Gracias, Paco, por tu guitarra, por tu sonrisa y por habernos enseñado que la sinergia y el amor son las únicas fuerzas capaces de detener el tiempo. Tu eco seguirá resonando en cada rincón, recordándonos que, al final del día, lo único que queda es la bondad con la que tratamos a los que nos rodean.


sábado, 9 de mayo de 2026

El arte de volver a nacer: una carta abierta a la esperanza

Este artículo no es una crónica al uso; es una carta abierta nacida de la reflexión profunda tras escuchar los testimonios del video: “Enfrentar la adversidad: ¿trance privado o visibilidad social?”. En este encuentro, celebrado en Cieza el jueves 7 de mayo, voces como las de Matías, Pepe, Jesús y otros compañeros como Miriam y Fabian se unieron para transformar su experiencia con la enfermedad y la discapacidad en una lección de vida colectiva.

Si sientes que el suelo se mueve bajo tus pies, esta carta es para ti.


 

=====================

Querido amigo, querida amiga:

Te escribo porque sé que, en este momento, la vida te está obligando a mirar de frente a un espejo que no elegiste. A veces, la adversidad llega como un estruendo; otras, como un susurro que lo cambia todo. Tras escuchar a este grupo de personas en el foro de Cieza, me he dado cuenta de que, aunque sus historias son diferentes, todas convergen en una misma necesidad: la de ser comprendidos.

Me gustaría dirigirme a ti, según donde te encuentres hoy:

A ti, que acabas de recibir un diagnóstico o una noticia que te ha dejado sin aliento:

Sé que sientes que el mundo se ha detenido mientras los demás siguen caminando. Quizá tengas miedo de que "esto" defina quién eres para siempre. Pero quiero que veas que no estás solo. Escuchar a quienes ya han transitado esa primera niebla te ayudará a entender que el diagnóstico es solo una circunstancia, no tu identidad. No tienes que ser un "guerrero" hoy; solo necesitas saber que se puede volver a ser dueño de tus decisiones y que, incluso con una "bolsa", un dolor crónico o un temblor, se puede seguir siendo el capitán de tu alma.

A ti, que cuidas y acompañas con el corazón en un puño:

A veces el silencio de tu ser querido te duele más que el tuyo propio. Quieres arreglar lo que no tiene solución inmediata y eso te agota. En las vivencias de este encuentro descubrirás que, a menudo, tu mayor regalo no es dar consejos, sino simplemente estar. Respetar el tiempo de silencio del otro y ofrecer una "tribu" donde no se juzgue es el andamiaje más sólido que puedes construir. No lleves tú toda la carga; permítete también ser sostenido.

A ti, que vistes bata blanca o uniforme sanitario:

Tú ves la enfermedad cada día, pero quizá hace tiempo que no escuchas el eco que dejan tus palabras cuando sales de la consulta. Esta carta es una invitación a recordar que detrás de cada historial clínico hay una biografía. Escuchar la "voz del paciente" te recordará que tu humanidad es tan curativa como tu técnica. Te ayudará a entender que comunicar una mala noticia con empatía es, en realidad, el primer acto de cuidado de un largo camino.

A ti, que tienes la responsabilidad de gestionar y decidir por otros:

A menudo las cifras ocultan los rostros. Te invito a asomarte a estas voces para que comprendas que un baño adaptado, una rampa o una ayuda a tiempo no son "gastos", sino derechos humanos básicos. Estas personas te dan la respuesta que no está en los informes de gestión: el sistema debe ser el suelo firme que nos sujete a todos cuando las piernas nos fallen.

Y a ti, que simplemente sientes que has perdido el sentido de todo:

No hace falta una enfermedad física para sentir que la vida se ha vuelto gris. Si estás en una crisis de identidad, estas personas son tus maestros. Te enseñan que cuando el plan A se rompe, el alfabeto tiene muchas más letras. Nos demuestran que la sinergia y el amor hacen que la suma de nuestras debilidades sea una fuerza exponencial e impredecible.

No te pido un optimismo ciego. Te pido la valentía de compartir. La adversidad, cuando se vive en comunidad, deja de ser un muro para convertirse en un puente.

Como bien sabemos la vida es un valle que construimos nosotros cada día. Si hoy te faltan fuerzas, asómate a la ventana de estas experiencias. Quizá descubras que tú también tienes pinturas guardadas para empezar a darle color a tu nuevo paisaje.






viernes, 8 de mayo de 2026

El sentido de la adversidad: del mazazo vital a la consciencia colectiva

 

Ayer, mientras me sentaba a la mesa en la Biblioteca Padre Salmerón de Cieza, sentí una satisfacción que trascendía lo personal. Fuera, el cielo amenazaba lluvia y las calles daban la batalla diaria contra la falta de aparcamiento. Sin embargo, al levantar la vista, me encontré con una sala absolutamente llena. Y lo que fue más significativo: no faltó ni uno solo de los integrantes de la mesa, a pesar de que algunos de ellos venían de otros puntos de la región. Este acto, organizado por el , Foro por el Pensamiento y el Diálogo en colaboración con la Fundación Los Álamos del Valle de Ricote, fue desde su inicio un mensaje rotundo de compromiso.

El Impacto de lo Inesperado

La adversidad siempre llega por sorpresa. Nadie la espera, y mucho menos creemos, ni por asomo, que nos pueda pasar a nosotros. Vivimos con la falsa seguridad de la invulnerabilidad hasta que, de repente, la noticia actúa como un auténtico mazazo vital. Ese golpe seco nos deja desorientados, rompiendo nuestros esquemas y obligándonos a enfrentarnos a una realidad que nunca habríamos elegido y que no creíamos posible para nosotros.


Aceptar ese diagnóstico es un proceso largo, duro y profundamente humano por el que todos tenemos que pasar. En la mesa defendimos que el silencio inicial es éticamente legítimo y respetable. Sin embargo, también compartimos la convicción de que, tras ese primer impacto, pasar del dolor mudo al relato con sentido es una herramienta de salud pública. Ponerle nombre a la adversidad es lo que nos permite empezar a reconstruirnos.

Un lujo de testimonios vitalistas

Participar como ponente en este encuentro fue un lujo absoluto. Escuchar a mis compañeros de mesa y ver cómo, a pesar de la dureza de sus historias, el mensaje era de un vitalismo arrollador, resultó reconfortante. Sentir la ovación cerrada del público tras cada intervención nos confirmó una sintonía especial: la complicidad de quien se sabe parte de una misma realidad.

La adversidad tiene el poder de transformar la personalidad individual. No se trata solo de añadir profundidad a la existencia, sino de dar sentido a la vida. El desafío nos obliga a valorar cada detalle de una forma diferente, creando una personalidad nueva que sabe distinguir lo esencial de lo accesorio. Mi convicción es que, al verbalizar nuestra historia en un relato, logramos ser plenamente conscientes de quiénes somos precisamente gracias a ese camino.

La red que nos sostiene

Nadie sale de ese "mazazo vital" solo. En la mesa pusimos en valor el papel capital de asociaciones como APENCI y la AECC, que son el apoyo imprescindible para romper el aislamiento. Al compartir la adversidad, nos damos cuenta de que no somos los únicos y ganamos perspectiva; incluso descubrimos que hay situaciones mucho más graves que la nuestra, lo que nos ayuda a recalibrar nuestro propio peso.

En este contexto, valoramos también muy positivamente la respuesta del sistema de Seguridad Social como garante de nuestros derechos. Creo que nuestra sociedad ha dado un paso de gigante; hay un cambio de mentalidad colectiva basado en la solidaridad, la integración plena y el respeto por las diferencias individuales.

De la pena a la admiración

Al terminar el acto, no se respiraba pena, sino una profunda admiración por el paso dado por cada ponente. Los relatos personales, al hacerse visibles, se convirtieron en referentes de cómo afrontar lo difícil. La intervención final de los técnicos de APENCI y de AECC fue, sin duda, el broche de oro que cerró el acto, aportando la visión técnica y humana necesaria para completar el círculo.

A quienes no pudisteis estar en la Biblioteca, os diría que la vida es dura y el golpe del diagnóstico es amargo, pero nuestra actitud es determinante. Al compartirlo, el dolor deja de ser un lastre y se convierte en un activo de esperanza para toda la comunidad.


lunes, 4 de mayo de 2026

Nos vemos el próximo jueves en la Biblioteca: ¿Por qué deberías estar allí?

El próximo jueves, a las 19:30 h, nos encontraremos en la Biblioteca Padre Salmerón. Pero antes de que mires tu agenda y pienses en las obligaciones cotidianas o en el cansancio del día, quiero lanzarte unas preguntas que nos afectan a todos: ¿Por qué solemos esconder nuestros momentos más difíciles bajo el disfraz del silencio? ¿Es la privacidad siempre una forma de dignidad o, a veces, se convierte en nuestra propia celda? 

Este no es un evento planteado para que vengas a recibir una lección magistral ni a escuchar monólogos pasivos. Todo lo contrario: está diseñado como un espacio de reflexión compartida en el que el debate social es la pieza clave para aprender y sanar.

Motivos para dejarlo todo y asistir

Si alguna vez has sentido que el peso de una circunstancia —ya sea una pérdida, un diagnóstico de salud o un cambio inesperado en el guion de tu vida— es demasiado grande, aquí tienes los motivos por los que tu presencia es fundamental:

  • Para romper el "trance privado": a menudo creemos que el silencio protege a los nuestros, pero la realidad es que lo que no se nombra no se puede gestionar. Ven a descubrir cómo la palabra es el cincel que libera el sentido de nuestra experiencia.

  • Por la ética del testimonio: tu asistencia ayuda a transformar la vulnerabilidad en un activo de salud pública. Al visibilizarnos, dejamos de ser islas aisladas para convertirnos en un archipiélago de resiliencia comunitaria.

  • Para construir el "Andamio Social": queremos demostrar que la red de apoyo multiplica las capacidades individuales. No vienes a ver a "expertos" lejanos, vienes a unirte a una "tribu" donde voces diversas —desde el arte y la pintura hasta la neurociencia y el activismo— se entrelazan para sostenernos.

  • Porque uno más uno es exponencial: en este encuentro verás que, en lo humano, la sinergia y el afecto rompen cualquier lógica matemática. La energía del grupo es inmensamente superior a la suma de nuestras soledades individuales.

Un espacio de reflexión, no una lección

Olvídate de la idea de una conferencia tradicional. Lo que nos mueve es la materialización de esa comunidad que todos necesitamos para no caminar a oscuras. Al participar, no solo te llevas algo valioso; también le das permiso al que tienes al lado para que rompa su propio silencio y se sienta comprendido.

Ven a compartir la fuerza de la experiencia colectiva. Porque, aunque el cuerpo encuentre límites, cuando nos reunimos, nuestras posibilidades de superación se vuelven infinitas.

Te esperamos para demostrar que la resiliencia no se construye en soledad, sino compartiendo el proceso.

Mesa Redonda: "Enfrentar la adversidad: ¿trance privado o visibilidad social?"

Día: Jueves, 7 de mayo de 2026

Hora: 19:30 h

Lugar: Biblioteca Municipal "Padre Salmerón", Cieza

Entrada libre hasta completar aforo.


 

jueves, 30 de abril de 2026

El hilo que vence al ruido: una lección de sinergia en el Siyâsa

 

En un mundo que parece empeñado en convencernos de que la confrontación es nuestro estado natural, a veces la realidad nos regala un "asombro" de signo contrario. Frente al estruendo mediático y político, que a menudo se siente ajeno y artificial, existe una verdad mucho más sólida que se teje en las distancias cortas, en el día a día. Ayer, en el Museo Siyâsa, fui testigo de cómo el entendimiento humano no necesita grandes proclamas, sino voluntad, respeto y, en este caso, un hilo común.

Las raíces que nos sostienen

Nuestra memoria está cosida a tradiciones que parecen humildes pero son estructurales. El acto de tejer, de bordar en el umbral de la puerta o en el calor del hogar, ha sido históricamente un lenguaje de cuidado y comunidad en Cieza. El proyecto "Tejiendo Barrio, Hilando Vidas" ha sabido rescatar ese "candil" de nuestra esencia para iluminar el presente. Al entrar al museo y ver las piezas integradas en las casas andalusíes, uno siente que el pasado y el futuro se abrazan. Es el recordatorio de que, por encima de las razas y las fronteras, compartimos una misma necesidad de pertenencia y creación.

La ciencia del encuentro

Desde la neurociencia, sabemos que el cerebro es un órgano profundamente social que se marchita en el aislamiento y brilla en la colaboración. Aquí es donde la luz de la razón se pone al servicio del espíritu. La implicación de la Universidad de Murcia, a través de una figura tan querida, comprometida y respetada como Eva Santos Sánchez-Guzmán, es lo que eleva esta iniciativa. Eva no solo aporta el prestigio académico, sino una visión del arte como herramienta de inclusión social.

Junto a ella, la labor metodológica de Pepa Maru y el respaldo del Ayuntamiento de Cieza con la financiación de la Unión Europea (FSE+), demuestran que las instituciones pueden —y deben— ser motores de salud social. Cuando la academia baja a la calle y se mancha las manos de realidad, el determinismo matemático (donde 2+2 son 4) desaparece para dar paso a la sinergia: un espacio donde la suma de esfuerzos se vuelve exponencial.

La Luz: la tribu que se reconoce

Pero la verdadera luz del evento de ayer emanaba de las manos de las más de 60 mujeres que han hecho posible esta muestra. La colaboración de Cruz Roja Cieza ha permitido que este tejido sea verdaderamente universal, uniendo a vecinas del Cabezo de la Fuensantilla con mujeres de origen marroquí y residentes del centro social de personas mayores.

Ver ese tapiz donde las manos se entrelazan es el antídoto más potente contra la crispación. Es la prueba de que, cuando nos enfocamos en lo que nos une y trabajamos con afecto por un objetivo común, el resultado es impredecible y transformador. En el Siyâsa no solo había arte textil; había una declaración de paz social. Porque, al final, la verdadera tribu no es la que excluye al diferente, sino la que sabe que cada hebra, por distinta que sea su textura o color, es imprescindible para que el tejido no se rompa.

Salí del museo convencido de que, mientras en otros lugares se empeñan en levantar muros de palabras vacías, en mi pueblo seguimos aprendiendo que el hilo de la convivencia siempre es más fuerte.


miércoles, 29 de abril de 2026

Perder el miedo a ser vistos: el día que decidí no esconderme más


A veces, la vida decide cambiarte el guion sin previo aviso. Llega un diagnóstico, una pérdida o una limitación física —como la que yo experimento con la ataxia SCA36— y, de repente, nos encontramos ante una encrucijada que nadie nos enseñó a transitar. En ese momento de impacto, la reacción más humana es refugiarse en lo que yo llamo el “trance privado”.

Nos encerramos. Creemos, con la mejor de las intenciones, que el silencio es una forma de dignidad o una manera de proteger a nuestros seres queridos. Pero, tras tres décadas dedicado a la psicología, al trabajo social y ahora como "aprendiz" de mi propia adversidad, me pregunto: ¿y si ese silencio fuera, en realidad, una trampa que nos impide sanar?

El escultor y el "Non Finito"

Como profesor de psicología, he pasado años explicando la teoría de la mente. Hoy, la vida me ha cambiado de aula y me ha transformado en un Escultor de la Adversidad. Mi referente en este taller no es un manual académico, sino Miguel Ángel y su concepto del Non Finito.

El maestro creía que la figura ya habitaba dentro del bloque de mármol; su trabajo no era inventarla, sino liberarla. En nuestra vida, la adversidad —sea una enfermedad o un golpe del destino— es la veta dura e inesperada de nuestra piedra. Podemos intentar esconder el bloque inacabado por miedo a mostrar sus grietas, o podemos golpear con el cincel de la visibilidad para que la figura emerja con toda su dignidad, aunque sea una figura "inacabada".

El andamio de la coherencia

Dar el paso hacia la visibilidad no fue una decisión impulsiva. Como cualquier escultor ante una veta difícil, tuve mis dudas. Lo primero que hice fue consultar con mi familia, mi primer andamio. Su respuesta fue un "adelante" rotundo. Pero había algo más: una deuda ética con mi propia trayectoria.

No podía pasarme treinta años defendiendo en las aulas el valor de la comunicación, del apoyo social y del tejido comunitario, y al llegar mi propio momento de dificultad, elegir el refugio del silencio. La coherencia profesional me dictó que debía aplicar en mí lo que siempre enseñé: que lo que no se nombra no se puede gestionar, y que la palabra es el cincel que libera el sentido.

Sinergia: cuando 2+2 son 5

Compartir nuestra vulnerabilidad no es un acto de exhibicionismo; es una herramienta de salud pública. Cuando sacamos nuestro "trance privado" a la luz, la adversidad deja de ser una carga individual para convertirse en un activo comunitario.

Es aquí donde ocurre la magia de la Sinergia: cuando yo comparto mi proceso, le doy permiso al que tengo al lado para que rompa su propio silencio. Al visibilizarnos, dejamos de ser islas aisladas para convertirnos en un archipiélago. Mi testimonio ayuda a otro, y el eco de la "tribu" (mis vecinos de Cieza, mis amigos de Mogente, mis compañeros de batalla) es el gran andamio que me sostiene a mí. En la resiliencia social, la suma de nuestras debilidades compartidas genera una fortaleza inesperada.

Una invitación a la Mesa

Este es el espíritu que nos mueve a organizar la mesa redonda "Enfrentar la adversidad: ¿trance privado o visibilidad social?" el próximo jueves 7 de mayo en la Biblioteca Padre Salmerón.

Allí estaré, no como el profesor que da una lección, sino como el escultor que comparte sus herramientas. Me acompañarán Matías, José y Jesús, valientes que también han decidido que su mármol sea público. Juntos, junto con el aval técnico de AECC y APENCI, demostraremos que la resiliencia no se construye en soledad.

Si sientes que tu carga es pesada, ven. Quizás descubras que, al compartirla, la figura que hay en tu interior empieza finalmente a emerger.

Porque la resiliencia también se construye compartiendo el proceso.

Detalles del evento:

  • Día: Jueves, 7 de mayo.

  • Hora: 19:30 h.

  • Lugar: Biblioteca Municipal Padre Salmerón, Cieza.

  • Entrada libre hasta completar aforo.

domingo, 26 de abril de 2026

La trampa del silencio ante la adversidad: ¿Trance privado o visibilidad social?

A veces, la vida nos cambia el guion sin previo aviso. Llega un diagnóstico, una pérdida o una limitación física —como la que yo experimento con la ataxia SCA36— y, de repente, nos encontramos ante una encrucijada que nadie nos enseñó a transitar. En ese momento de impacto, la mayoría solemos refugiarnos en lo que yo llamo el “trance privado”.

Nos encerramos. Creemos, con la mejor de las intenciones, que el silencio es una forma de dignidad o una manera de proteger a nuestros seres queridos. Pero, ¿y si ese silencio fuera, en realidad, una trampa que nos impide sanar?

El peso de la sombra

Desde la psicología, sabemos que lo que no se nombra no se puede gestionar. Mantener la adversidad en el ámbito de lo oculto consume una cantidad ingente de energía mental. El primer pilar de mi Modelo RE es, precisamente, RECONOCER. Aceptar la realidad es el momento en que el escultor deja de pelear con la dureza del mármol y empieza a buscar la figura que late dentro.

De la intimidad al activo comunitario

Compartir nuestra vulnerabilidad no es un acto de exhibicionismo, sino una herramienta de salud pública. Cuando sacamos nuestro "trance privado" a la luz, la adversidad se convierte en un activo comunitario que fortalece a la "Tribu". Es ahí donde ocurre la magia: donde 2+2 son 5.

Un "Puente de Manos": los protagonistas

Este camino no lo recorro solo. El próximo 7 de mayo tendré el honor de compartir mesa con personas que son auténticos maestros en el arte de vivir:

  • Matías Cantabella Pardo: Activista y referente en la defensa de derechos civiles.

  • Jesús Santos Salmerón: Maestro y pintor, que nos hablará desde su experiencia con el Parkinson.

  • José Bermúdez Soler: Comercial que afronta su realidad desde un valiente compromiso social.

  • Fabián Muñoz Ortega: Fisioterapeuta de APENCI, experto en el sostén físico y humano.

  • Miriam Sánchez Regadera: Psicóloga de la AECC, aportando el necesario acompañamiento emocional.

  • Conrado Navalón Vila: (Servidor), aportando mi doble visión como psicólogo y afectado por ataxia.

Todo ello bajo la experta y cálida moderación de María Luisa del Pueblo Bernabé, trabajadora social que conoce como nadie el tejido de nuestra comunidad.

Te espero para que juntos cincelamos nuevas respuestas.

  • Fecha: Jueves, 7 de mayo de 2026.

  • Hora: 19:30 h.

  • Lugar: Biblioteca Municipal "Padre Salmerón", Cieza.