Mañana, 11 de abril, el mundo se tiñe de rojo para dar visibilidad al Parkinson. Es una fecha marcada en el calendario para hablar de síntomas y retos médicos; sin embargo, este año quiero escribir desde la admiración profunda que nace de la cercanía. Quiero hablar de Jesús Santos, mi amigo y maestro, cuya manera modélica de afrontar la enfermedad se ha convertido para mí en una brújula de esperanza.
El pasado lunes visité su estudio y me encontré con algo que va mucho más allá de la pintura convencional. Lo de Jesús es una explosión de color que se traduce en conjuntos de una extraordinaria fuerza expresiva. Son cuadros que parecen hablar, que tienen vida propia; cada lienzo cuenta una historia sobre cómo él ve y se conecta con la naturaleza. En ese espacio, rodeado de su obra, comprendí que el espíritu humano no entiende de determinismos: donde la biología impone un límite, el arte abre una ventana infinita.
El arte como lenguaje total
Para Jesús, el acto de crear es un arte en sí mismo, pero también una herramienta integral de salud. Al observar su técnica, se percibe cómo la pintura desarrolla la creatividad, el intelecto y la motricidad. Es una forma de mantener la capacidad de expresar y, sobre todo, de seguir conectado con el mundo. Como psicólogo, veo en sus trazos la "neuroplasticidad" en acción: el cerebro encontrando nuevas vías para manifestar la belleza que la rigidez del Parkinson no puede silenciar.
Jesús se ha convertido en un referente indiscutible. En esta etapa que compartimos —él con su proceso y yo con la ataxia—, su apoyo ha sido para mí un pilar básico. Siempre recuerdo un consejo breve pero demoledor que resume su filosofía: "No dejes que la enfermedad pinte tu día; coge tú el pincel". Es ese "cemento del andamio" que nos mantiene en pie.
La fuerza de la tribu: APENCI
Esta victoria individual de Jesús necesita, para ser completa, de un respaldo colectivo. Por eso es tan importante el apoyo a APENCI (Asociación de Parkinson y Enfermedades Neurodegenerativas de Cieza). Sumarse a ella es un acto de responsabilidad social. Sin duda, cuanto más seamos, más fuerza reivindicativa tendremos para conseguir los recursos y la atención que esta realidad requiere.
En Cieza, mi pueblo, hemos aprendido que la fragilidad se combate con sinergia. APENCI es el lugar donde esa suma de voluntades hace que el resultado sea exponencial. No estamos solos en esto; somos una tribu que construye andamios de esperanza.
Conclusión: un referente de luz
Al mirar la fotografía de Jesús en su taller, no veo a un hombre enfermo; veo a un creador en la plenitud de su madurez vital. Su ejemplo nos enseña que la vida es el arte de esculpirse a uno mismo cada día, sin importar la dureza del mármol.
Mañana, en el Día Mundial del Parkinson, celebremos la victoria de quienes, como Jesús Santos, han decidido que su historia no la escriba un diagnóstico, sino su propia voluntad creativa. Gracias, Maestro, por enseñarnos a mirar la naturaleza con tus ojos y por recordarnos que, en lo humano, la suma de amor y coraje siempre rompe las reglas de la matemática.




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