sábado, 27 de junio de 2026

CRÓNICA DE UNA NOCHE HISTÓRICA EN EL CLUB ATALAYA: LA LUZ DE LA MEMORIA Y EL COMPROMISO CON LA VIDA

 

El salón de actos del Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza se convirtió anoche en el escenario de una velada inolvidable donde la emoción, la justicia histórica y el compromiso social se dieron la mano. Coincidiendo con los días luminosos del solsticio de verano, el VI Memorial Mariano Camacho no solo rindió homenaje a la historia local, sino que marcó un hito de refundación de cara al futuro del certamen.

 


Una secuencia de brillantez y profunda emotividad

El acto comenzó sumergiendo a los asistentes en una atmósfera idónea en el salón gracias a la bienvenida musical del Trío Blue in Dark con Roberto Gimeno JAZZ. Acto seguido, la presidenta del Club Atalaya, María Cano Verdejo, ejerció de maestra de ceremonias abriendo de par en par las puertas de esta casa común, dando paso de forma natural a las palabras de Antonio Balsalobre Martínez, quien firmó una emotiva evocación de la figura de D. Mariano Camacho.

 


A continuación, se procedió a la lectura del acta del jurado por parte de Carmen Perona Lucas. El premio de esta sexta edición recayó por unanimidad en la obra A vista de crío (Cieza 1963), de Pascual Lucas López, quien recibió el galardón de manos del exrector de la Universidad de Murcia, D. José Antonio Cobacho. La emotiva intervención del premiado precedió a la presentación del libro Memorial 2026, realizada por Fernando Fernández Villa.

 

La sensibilidad colectiva continuó a flor de piel con la semblanza que Antonio Fernández Ortiz dedicó a Pascual Marín González, seguida de un merecido reconocimiento al Grupo de Literatura La Sierpe y el Laúd, a cargo de José María Rodríguez Santos.

 

El núcleo de la renovación: Nace la VII Convocatoria y se completa un alma

El verdadero punto de inflexión del acto llegó con el anuncio de la VII Convocatoria del Certamen. Fue el momento en el que el protocolo frío dio paso a una revolución conceptual de gran calado, transformando el espíritu del galardón.

 

Conrado Navalón Vila fue el encargado de presentar las bases que guiarán esta nueva etapa, expresando ante el auditorio su felicidad por estar en el salón de actos, su casa, compartiendo ese momento. En una intervención cálida y directa al alma, se desveló que las bases dejan de ser un mero trámite administrativo para convertirse en un "buscador de luz". La reforma introduce un giro radical asentado en tres modificaciones esenciales:

 

  1. De la investigación a la vida: El certamen ya no premiará únicamente monografías o artículos académicos; se abre de par en par a reconocer trayectorias vitales y obras culturales, artísticas o sociales que dejen una huella real en Cieza o en la Región.

  2. El jurado como un observador atento: Se elimina la burocracia competitiva; el jurado observará con sensibilidad el entorno de forma bianual para salir a buscar proactivamente el talento y el compromiso.

  3. El valor de lo simbólico: El premio económico se sustituye por la entrega de una pieza artística original diseñada por un creador local, priorizando la fraternidad sobre lo material.

      

La incorporación definitiva de Pepe Marín: Estricta justicia humana

El gran hito que define esta nueva era es la denominación oficial del certamen, que a partir de ahora entrelaza de forma definitiva e inseparable los nombres de Mariano Camacho y Pepe Marín.

 

La Dra. Dña. Francisca Moya del Baño, miembro de la Comisión de Seguimiento del Convenio entre la UMU y el Club Atalaya, ofreció una intervención brillante en la que justificó con rigor y honda sensibilidad la inclusión de Pepe Marín. Sus palabras sirvieron para reafirmar que sumar su nombre no es un mero protocolo, sino un acto de memoria agradecida con el artífice y motor perseverante del certamen y cofundador del club en 1967. Unir sus nombres es, en esencia, "completar un alma" colectiva.

 


El broche de oro institucional

El cierre de las intervenciones corrió a cargo del exrector de la Universidad de Murcia, D. José Antonio Cobacho, cuyas palabras finales clausuraron el bloque de ponencias de forma magistral y emotiva. Cobacho elogió la sólida alianza entre la universidad y el Club Atalaya y ensalzó el valor del nuevo rumbo del premio, que garantiza que el candil de Mariano y el de Pepe sigan alumbrando juntos el porvenir.

 


La velada concluyó en su máximo esplendor con la proyección de un emotivo audiovisual en homenaje a D. Mariano Camacho y las notas finales del Trío Blue in Dark, dejando en el salón la certeza de haber asistido al nacimiento de una etapa donde el premio, por encima de todo, honrará la vida puesta al servicio de los demás.


miércoles, 24 de junio de 2026

El Cincel del Sentido (6): la resiliencia que se hereda: lo que aprendí de mi Tía Carmen

 

Pasa y acomódate en el taller. Como recojo en mi primer manual, Del candil a la bombilla, la vida no es simplemente lo que uno vivió, sino lo que uno recuerda y cómo lo recuerda para contarlo. Aquel relato fue un descenso a mis raíces; hoy, desde el taller de la madurez, vuelvo la mirada a ese mismo escenario para extraer una lección de alta precisión técnica: cómo la ausencia puede convertirse en una herramienta de construcción existencial


.I. El seísmo de actualidad: la arquitectura de la ausencia


Vivimos en una época que penaliza la pausa y el recuerdo. Se nos exige habitar un presente perpetuo, perfectamente pulido, donde cualquier sombra del pasado parece un lastre. Sin embargo, en el Volumen III de nuestra trilogía, estamos demostrando que la madurez no es olvidar; es seleccionar qué fragmentos de nuestra historia tienen el peso específico necesario para convertirse en cimiento. La ausencia, lejos de ser un vacío que nos debilita, es el espacio donde el Artesano coloca su andamio más firme.


II. La Bombilla: la epigenética de la voluntad


La ciencia actual nos confirma lo que la sabiduría de mi pueblo practicaba por instinto: la biología no es un destino fijo. La epigenética demuestra que nuestra respuesta celular ante la adversidad está modulada por la gestión consciente de nuestra narrativa.


Recordar a mi Tía Carmen no es un ejercicio de nostalgia pasiva. Al evocar su figura —su optimismo en tiempos de escasez—, activo un flujo descendente (top-down) desde mi corteza prefrontal. Mientras el entorno de la postguerra intentaba imponer una narrativa de resignación, ella ejercía una alta dirección sobre su propia biología. Al integrar su memoria en mi estructura actual, estoy modulando mi propia expresión genética, protegiendo mi arquitectura interna de la degradación que impone el ruido social. No es mística; es gestión de flujos.


III. El Candil: el Carrer del Mig y la tía que duplicaba la realidad


A los seis años, mi camino desde la «Casa del Macho» hasta el Carrer del Mig era mucho más que un descenso por un sendero de tierra; era un ritual de iniciación hacia el núcleo del clan materno. Allí, en la cocina de mi abuela Dolores, la figura de mi tía Carmen duplicaba la realidad. Mientras la mirada infantil veía en ella solo una tía cariñosa, la mirada del Artesano identifica hoy un pilar técnico: Carmen era la encarnación de la resiliencia proactiva. Sus besos ruidosos y su risa franca no eran adornos, eran la señal de una identidad construida desde la autonomía.


Esta capacidad para mantenerse inmune a las expectativas ajenas nos remite a la máxima de Paulo Coelho (1988) en El alquimista: "Todo el mundo parece tener una idea clara de cómo otras personas deben llevar sus vidas, pero ninguna sobre cómo vivir la suya propia". Carmen vivió esta máxima con una naturalidad técnica; ella no permitió que el "ruido social" dictara su rango de acción. Al trasladar su "veta" a mi propio andamio, su memoria ya no es ausencia; es una parte fundamental de la arquitectura que sostiene mi presente.  


IV. Ventana interactiva al libro: la destilación del legado


Este artículo es un paso más en la tarea que compartimos cada semana. En el Libro III, "El arte de cincelar la adversidad en la edad adulta" (diciembre 2026), dedicamos un bloque fundamental a detallar los mapas de la "Memoria Resiliente" y a cómo diseñar andamios humanos eficientes. El manual no ofrece recetas mágicas, sino planos de arquitectura mental para aprender a delegar cargas en la tribu y liberar el foco del escultor en mitad de la tormenta biológica.


V. Entremos juntos al taller


El andamio está colocado y el candil encendido. Te invito a dejar tu rol de espectador y a registrar en los comentarios tus propias marcas de cincel:

  1. ¿Qué figura de tu pasado, qué "veta" de tu infancia, sigues utilizando hoy para sostener tu estructura ante la adversidad?

  2. Identifica una enseñanza de tu propia "tribu" que, al aplicarla hoy, te ahorre energía y te devuelva el control de tu narrativa.

  3. ¿Qué parte de tu historia personal estás curando hoy para convertirla en legado en lugar de peso muerto?

Te leo con el mazo en la mano. Pasemos de la queja aislada a la construcción compartida


sábado, 20 de junio de 2026

Crónica de una noche imborrable: el latido colectivo de 'Ecos del Alma' en el Teatro Capitol de Cieza

Hay noches en las que el teatro no es solo un contenedor de butacas y luces, sino un organismo vivo que respira, vibra y se emociona al unísono. Eso fue exactamente lo que ocurrió este viernes 19 de junio en el Teatro Capitol de Cieza con el estreno de 'Ecos del Alma'. Quienes no pudieron asistir se perdieron algo más que un concierto; se perdieron un fenómeno de comunión cultural y humana que tardará mucho tiempo en olvidarse en nuestro pueblo.


 

 Desde los primeros compases, quedó claro que la velada iba a romper moldes. La propuesta era audaz: fusionar la energía pop-rock de RetroPop, la majestuosidad de la Banda Municipal de Cieza —con más de ochenta músicos sobre las tablas— y la profunda sensibilidad de Elvira López como hilo conductor. El riesgo en estos envites es que cada disciplina tire para su terreno, pero el Capitol fue testigo de un milagro artístico: una plena armonía donde los géneros no se solaparon, sino que se abrazaron.

 

La clave del éxito: un protagonismo compartido

Si tuviéramos que buscar el auténtico secreto de lo que hizo mágica esta noche, no lo encontraríamos en la impecable ejecución técnica, sino en un factor humano y psicológico que se percibía en el ambiente: en este acto no hubo un solo protagonista; la clave fue que todos nos sentimos protagonistas. Desaparecieron los egos. El liderazgo se diluyó en una red horizontal donde cada parte alimentaba el brillo de la de al lado:

 

  • Elvira López no solo puso voz y alma, sino que logró el difícil arte de traducir en palabras exactas lo que la música ya estaba transmitiendo, conectando de forma directa con la fibra emocional del patio de butacas.

  • Ginés Martínez, al frente de la Banda Municipal, demostró una apertura y una frescura encomiables, contagiando a sus músicos de una energía desbordante y guiando una simbiosis perfecta con los ritmos modernos.

  • Sergio Turpin y RetroPop aportaron esa complicidad y "feeling" tan característicos, tendiendo un puente precioso hacia la banda y reconociendo en la formación ciezana no solo a unos técnicos brillantes, sino a una auténtica familia que se mira y se respeta en el escenario.

 

Esa horizontalidad se extendió al equipo técnico invisible que sostenía el espectáculo desde la sombra, a los impulsores de la organización y, por supuesto, a un público entregado que dejó de ser mero espectador para convertirse en el latido final del concierto.

 

Una resaca emocional grabada en el alma

Al acabar la función, la sensación flotando en el aire de Cieza era de absoluta plenitud. No es extraño que a la mañana siguiente los propios artistas hablaran de una profunda "resaca emocional". Las valoraciones de los tres pilares de la noche han coincidido, de forma independiente y casi poética, en la misma conclusión: ha sido una noche que se queda grabada en el alma para siempre.

 

'Ecos del Alma' ha demostrado que cuando la cultura se hace desde la generosidad, el respeto mutuo y la sinergia colectiva, el resultado es exponencial e impredecible. Los que no estuvieron ya notan el eco de lo que allí se fraguó; los que tuvieron la suerte de llenar el Capitol guardan ya en su memoria una lección de música, de convivencia y de orgullo local en estado puro.


miércoles, 17 de junio de 2026

El Cincel del Sentido (5): La memoria del candil y el andamio del tiempo

Pasa y acomódate en el taller. Cruza el umbral con calma y deja fuera las prisas del mundo exterior, porque hoy vamos a encender una luz compartida para mirar de frente al mapa de nuestra propia historia y al valor de quienes nos sostienen cuando las fuerzas biológicas flaquean.


I. El seísmo de actualidad: la amnesia del éxito y el aislamiento en la penumbra

Vivimos en una sociedad que padece una especie de amnesia colectiva. Se nos exige habitar un presente perpetuo, perfectamente pulido, rápido y luminoso. En esta carrera por la inmediatez, parece que lo único que cuenta es la última notificación o el rendimiento del día de hoy. Nos empujan a olvidar las vetas de nuestro pasado, como si las marcas de las batallas antiguas no fueran más que imperfecciones que ocultar.


El verdadero peligro de esta prisa cronificada surge cuando irrumpe la adversidad fáctica: un fallo en el equilibrio, el rugido de un dolor en los hombros o el peso de los años. La inercia automática nos invita al repliegue; escondemos la fragilidad entre cuatro paredes oscuras por miedo a no encajar en la estética impecable del mundo exterior. Olvidamos que nadie esculpe su vida en el vacío y en solitario.


II. La Bombilla: la corteza prefrontal como guardiana de nuestra historia

Para desmontar esta trampa del aislamiento, encendamos la bombilla de la neuropsicología de la resiliencia. El procesador central de nuestra mente, gobernado por la corteza prefrontal, posee una herramienta neurocognitiva extraordinaria: la capacidad de activar el Flujo Descendente (Top-Down) utilizando nuestra propia memoria biográfica.

 

Cuando el Flujo Ascendente (Bottom-Up) bombardea nuestro sistema nervioso con señales de alarma, dolor o incertidumbre, la mente tiende a colapsarse y a reducir el ancho de banda atencional al síntoma inmediato. Sin embargo, la planta noble de nuestro cerebro puede acudir a los archivos de la memoria a largo plazo para rescatar los planos de nuestras victorias pasadas. Recordar cómo superamos una crisis anterior, cómo nos adaptamos a un cambio drástico o cómo resistimos un temporal, actúa como un potente fármaco cognitivo. La corteza prefrontal no solo interpreta el dolor presente; reencuadra la dificultad actual recordándole a la biología indomable que el escultor ya sabe lo que es trabajar con roca dura.


III. El Candil: las noches de Mogente y el andamio de mi pueblo

Escribo estas líneas mientras contemplo el transcurrir pausado de la vida en Cieza. En mis paseos, cuando el equilibrio se vuelve esquivo y siento la fragilidad de mis hombros, la mente viaja de inmediato a mi Mogente natal, a aquellas noches de infancia donde la luz no brotaba de un interruptor frío e instantáneo. Era la humilde llama del candil la que templaba la estancia. Aquella luz pequeña no pretendía disolver todas las sombras de las paredes, pero ofrecía el círculo exacto y necesario para reconocer los rostros de la familia, el calor de la palabra compartida y el contorno de las manos protectoras.


Allí aprendí que la luz necesita de la penumbra para adquirir verdadera profundidad. En la madurez, esa luz del candil se transforma en la metáfora de nuestra propia resiliencia histórica, y el círculo que iluminaba se convierte en el Vector del Andamio de nuestra tribu. Frente al determinismo de la materia, que dicta que un cuerpo desgastado es una existencia limitada, el amor de la tribu introduce una ruptura milagrosa en la física del sufrimiento. En la materia pura de la enfermedad, dos unidades de dolor y dos de aislamiento suman un cuatro inexorable de derrota. Pero cuando compartimos la penumbra, cuando dejamos que el andamio de los nuestros sostenga las tareas de logística y nos regale su presencia real, la ecuación salta por los aires: 2+2=5. Ese uno de superávit es el sentido que esculpimos juntos sobre la piedra tosca de la dificultad.


IV. Ventana interactiva al libro: la arquitectura de la memoria compartida

Este artículo es un paso más en la tarea que compartimos cada semana. En el Libro III de la trilogía, "El arte de cincelar la adversidad en la edad adulta" (programado para diciembre de 2026), dedicamos un bloque fundamental a detallar los mapas de la "Memoria Resiliente" y a cómo diseñar andamios humanos eficientes para optimizar nuestra homeostasis cerebral. El manual no ofrece recetas mágicas de autoayuda, sino planos de arquitectura mental para aprender a delegar cargas en la tribu y liberar el foco del escultor en mitad de la tormenta biológica.


V. Entremos juntos al taller

El andamio está colocado y el candil encendido. Te invito a dejar tu rol de mero espectador y a registrar en los comentarios tus propias marcas de cincel:

  1. ¿Qué recuerdo de superación de tu pasado te sirve hoy como "luz de candil" para afrontar tu dificultad actual?

  2. ¿Quiénes integran ese andamio imprescindible en tu vida que consigue que tus matemáticas sumen 5 frente a la adversidad?

  3. ¿Qué carga o preocupación vas a compartir hoy con tu tribu para liberar el ancho de banda de tu mente?

Te leo con atención en los comentarios. Pasemos de la queja aislada a la construcción compartida.


martes, 16 de junio de 2026

Isidoro Candel: el artesano que me enseñó a cincelar el futuro de la infancia

El encuentro que definió un camino

Existen momentos en la vida que funcionan como un "andamio" invisible, sosteniendo aquello que seremos años después. Para mí, ese momento ocurrió en mi pueblo, al terminar mis estudios de psicología. Siguiendo el consejo de un buen amigo, llamé a la puerta de quien ya era una leyenda viva en nuestra profesión: Isidoro Candel Gil.

 

Recuerdo aquella primera entrevista en su casa. No encontré a un académico distante, sino a un hombre de mirada limpia y voz pausada, cuya disposición inmediata a ayudarme transformó mi vértigo de recién graduado en ilusión profesional. Aquel día, Isidoro no solo me ofreció consejos y material práctico; me ofreció su nombre como llave. Un nombre que, al pronunciarlo, abría puertas de par en par. Isidoro fue quien me abrió las puertas de la profesión, dándome la confianza necesaria para transitar un camino que apenas empezaba a vislumbrar. Hoy, al celebrar el Día de la Atención Temprana, no puedo sino empezar agradeciendo al mentor que me enseñó que la psicología, antes que ciencia, es cercanía.

 

Del Candil a la Bombilla: una revolución en la mirada

La Atención Temprana en España tiene un antes y un después de figuras como Isidoro. Durante años, la intervención con niños con dificultades de desarrollo se movía en la penumbra de un modelo puramente clínico y asistencial —lo que yo llamo el "candil"—, donde el niño era visto como un paciente aislado en un entorno que poco entendía de sus necesidades.

 

Isidoro fue una pieza clave en el encendido de la "bombilla" que iluminó un nuevo paradigma: el Modelo Centrado en la Familia. Como uno de los pilares del Libro Blanco de la Atención Temprana, ayudó a establecer que el verdadero "cincel" del cambio no está solo en las manos del terapeuta, sino en el día a día de los padres y en la calidad de su entorno. Aprendimos, gracias a su magisterio, que intervenir a tiempo no es solo aplicar protocolos; es dotar de herramientas a la "tribu" para que el niño crezca en un ambiente de competencia y amor.

 

La Sinergia Exponencial: el factor humano

Como psicólogo, siempre he rechazado el determinismo matemático en lo humano. En la materia, 2+2=4; pero en el espíritu y en la tribu, la sinergia y el amor hacen que la suma sea siempre exponencial e impredecible. Isidoro personifica esta creencia.

Nuestra relación es la prueba viva de que la sinergia entre personas es posible más allá de las ideas. Isidoro y yo tenemos formas de pensar y de transitar por la vida totalmente diferentes; sin embargo, por encima de las convicciones intelectuales, siempre nos hemos entendido de maravilla. Esta "sinergia de las diferencias" nos ha enseñado que el respeto profundo y la apertura recíproca son los verdaderos termómetros de la madurez humana. Su aportación al ámbito de la discapacidad, especialmente en el Síndrome de Down, ha sido revolucionaria no solo por la técnica, sino por su capacidad de dotar de alma a cada proyecto. Ha impulsado el mundo asociativo involucrándose hasta los cimientos, transformando colectivos en familias.

 

Magisterio y Amistad: el aula y la vida

Nuestros caminos volvieron a cruzarse en la Universidad de Murcia. Allí, como profesor asociado, Isidoro no solo transmitía conocimientos técnicos; transmitía una forma de estar en el mundo. Consiguió algo que solo los grandes maestros logran: crear un grupo de amigos profesores que, años después, seguimos compartiendo vida y reflexiones.

 

Es un "amigo de sus amigos auténticos". En la universidad, sus alumnos no solo aprendían sobre hitos del desarrollo; aprendían sobre ética, sobre la importancia de la escucha y sobre cómo una disposición generosa puede cambiar la trayectoria de una familia angustiada por un diagnóstico. Para mí, ha sido mucho más que un colega; ha sido un referente que, en los momentos de vulnerabilidad, ha sostenido mi propio "andamio" emocional con una lealtad que no entiende de años ni de distancias.

 

Conclusión: un legado que se celebra hoy

Hoy, en el Día de la Atención Temprana, celebramos la prevención, la detección precoz y la intervención de calidad. Pero, sobre todo, celebramos a las personas que, como Isidoro Candel, han hecho de su vida un servicio a la autonomía de los más pequeños. Su legado en mi pueblo y en toda España es ese andamio social que permite que miles de niños miren al futuro con esperanza.

 

Gracias, Isidoro, por abrirme la puerta aquel día y por seguir enseñándome que, en psicología, la mejor herramienta siempre será una mirada que comprende y una mano que sostiene.


domingo, 14 de junio de 2026

Cieza tiene una cita con su propia alma este 19 de junio (III/III): El compromiso final

 

Con estos tres artículos hemos querido trazar un mapa de nuestra intención, preparando el terreno para el gran encuentro que nos espera. Hemos recorrido juntos un camino de reflexión donde, en nuestra primera entrega, planteamos "Ecos del Alma" como un acto de resistencia humanista frente al ruido. Cuando hablo de "ruido", me refiero a esa atmósfera de crispación, polarización y monólogo constante que, a menudo, inunda nuestros espacios públicos y digitales, dificultando la escucha activa y el encuentro real. En la segunda entrega, nos adentramos en el taller de la fusión, viendo cómo la música de la Banda Municipal de Cieza y RetroPop se ha ido entrelazando.


Hoy no llegamos al destino, sino a una etapa fundamental que precede a la gran cita en el Teatro Capitol del próximo viernes. Es el cierre de los ensayos, el fruto de los desvelos colectivos y el momento en que la sinergia entre todos los implicados alcanza su mayor profundidad. La fotografía que acompaña este artículo —tomada en el instante final de este ensayo general— resume mejor que cualquier palabra lo que estamos construyendo: más de cien personas posando con la sencillez de quien sabe que ha logrado algo grande. En sus rostros no hay solo cansancio tras el esfuerzo compartido; hay una profunda sensación de felicidad y la certeza de que la "plenafusión" ya no es una hipótesis, es una realidad vibrante.


1. El legado de José Luis Pardos: la diplomacia del encuentro

 

No podemos hablar de este evento sin invocar la memoria de José Luis Pardos. Como alma mater de la Fundación Los Álamos del Valle de Ricote —creada en Cieza y para los ciezanos en 2005 por él mismo—, José Luis nos enseñó que la diplomacia no es solo un arte de cancillerías, sino una actitud ante la vida: el convencimiento de que el diálogo y la concordia son los únicos caminos para construir una sociedad civil fuerte. Este concierto es la extensión natural de su legado; un espacio donde la cultura ejerce de puente, derribando muros y celebrando lo que nos une. Honrar su memoria de esta forma es, para nosotros, un acto de coherencia y gratitud.


2. El programa: un viaje musical hacia la concordia

 

Para quienes decidan acompañarnos, el Teatro Capitol será testigo de un recorrido diseñado con mimo, donde la memoria popular y la tradición sinfónica convergen. El programa se despliega en tres actos:

 

  • Parte 1. RETROPOP: Un homenaje a nuestra memoria colectiva con temas como Soldadito marinero, Tenía tanto que darte, Toda la noche en la calle y El sol no regresa.

  • Parte 2. BANDA MUNICIPAL: Una demostración de fuerza y técnica con piezas que incluyen Deep Purple Medley, Mecano Sinfónico, Extremoduro Medley y Alaska Medley.

  • Parte 3. FUSIÓN PLENA: El momento cumbre, donde más de cien almas en escena se funden en una sonoridad única al interpretar Bienvenidos, La mujer de verde, No puedo vivir sin ti y Clavado en un bar.


3. La apuesta de un Patronato vivo

 

Como presidente de la Fundación Los Álamos del Valle de Ricote, os aseguro que este evento no es un acto nostálgico; es una apuesta de futuro. Nuestra institución no se limita a preservar el pasado; estamos comprometidos con el presente. Al promover este encuentro, reafirmamos nuestra visión: una Cieza que sabe poner en valor el talento local, que apuesta por la generosidad absoluta y que entiende que el futuro de nuestra comunidad pasa, necesariamente, por el encuentro de las personas.


4. La última pieza del puzzle: tu presencia

 

Ya tenemos la voluntad de una comunidad que se niega a vivir de espaldas al otro, que rechaza ese diálogo de sordos en el que parece que estamos inmersos, y que ha elegido, en cambio, sentir la música en nuestra alma; porque es a través de la música como empezamos a sentir al otro, a ese vecino que tenemos cerca y al que a veces olvidamos mirar. Tenemos la casa preparada: el Teatro Capitol. Pero falta lo más importante: tú. Un evento de esta naturaleza no se completa en el escenario; se completa en la butaca, en el aire compartido, en la mirada cómplice entre vecinos.


El 19 de junio, a las 20:00 horas, tienes una cita con tu propia alma. Ven a ser parte de esta singularidad. Ven a comprobar que, cuando la comunidad se reúne sin egos, el resultado es siempre exponencial. Porque este acto no se puede comprar, solo se puede compartir.

Te esperamos.