La simbiosis perfecta: rigor científico y sensibilidad ambiental
El próximo miércoles 3 de junio a las 19:30 h en la Biblioteca "José Vargas Gómez" (Edificio CIMA) de Abarán, tendrá lugar un merecido homenaje a la figura de D. José Luis Pardos. Para los patronos de la Fundación Los Álamos, honrar su memoria no es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de reafirmación de los valores que él defendió con una lucidez extraordinaria. José Luis no entendía el amor a su tierra como una pasión ciega o puramente emocional; para él, amar el Valle de Ricote significaba, ante todo, comprenderlo, estudiarlo y dotarlo de una dignidad intelectual que lo hiciera universal.
Las actas científicas: el andamio imperecedero de la cultura
José Luis Pardos, diplomático de carrera y hombre de vasta cultura, poseía una visión del mundo en la que el conocimiento era la única herramienta capaz de transformar la realidad. Su enorme sensibilidad por el medio ambiente y la protección de los ecosistemas, unida a su profunda formación, hizo que su simbiosis con la Asociación Cultural La Carraila fuera total. Siempre sostuvo que un territorio que no se investiga es un territorio que corre el riesgo de desaparecer en la irrelevancia. Por ello, su vinculación con las Jornadas de Investigación y Divulgación sobre el Valle de Ricote, organizadas por La Carraila, no fue accidental. Encontró en este foro el cauce perfecto para su ambición más noble: que el Valle no fuera visto únicamente como un hermoso paisaje geográfico, sino como un complejo y rico "paisaje cultural" con entidad suficiente para dialogar de tú a tú con cualquier otra región del mundo.
Una metodología basada en la excelencia para la proyección universal
Para el Patronato, el hecho de que su homenaje se enmarque en la presentación de un nuevo libro de Actas científicas es de una coherencia absoluta. José Luis solía decir que la cultura necesita de un "andamio" —esa estructura de apoyo de la que tanto hablamos— para no derrumbarse. Ese andamio, en su pensamiento, estaba construido con el rigor del dato, la excavación arqueológica precisa y el documento de archivo contrastado. Él sabía que las palabras se las lleva el viento, pero que la obra publicada, esas más de 2.300 páginas que hoy atesora La Carraila, constituyen un legado sólido e imperecedero.
Honrar la obra viva y la sinergia exponencial
Esta visión estratégica fue la que le llevó a impulsar, con una energía inagotable, la candidatura del Valle de Ricote ante organismos internacionales. José Luis no buscaba el reconocimiento para sí mismo, sino para la comunidad comprometida con el bien común. Entendía que si lográbamos que un investigador de prestigio pusiera su mirada sobre una noria de Abarán o un yacimiento en Blanca, estábamos elevando la categoría de todo el Valle. Su legado, por tanto, no es solo un conjunto de propiedades o una fundación; es una metodología de trabajo basada en la excelencia.
El próximo 3 de junio en la Biblioteca "José Vargas Gómez", cuando abramos las páginas de las VII Jornadas, estaremos materializando la decisión del colectivo La Carraila de rendir un merecido homenaje a un hombre que lo dio todo por el Valle sin pedir nada a cambio. Con este acto, demostraremos que el Valle de Ricote sigue siendo un territorio fértil para el pensamiento. Los patronos de la Fundación Los Álamos vemos en este encuentro la culminación de una etapa y el inicio de otra: la de un Valle que se reconoce a sí mismo a través del estudio y que honra a sus referentes no solo con placas de mármol, sino con la continuidad de su obra investigadora. Al unir su nombre al de La Carraila y al rigor de estas jornadas, y basándonos en su enseñanza de que la sinergia es siempre exponencial, aseguramos que su visión siga iluminando el camino de la recuperación patrimonial.
Invitamos a todos a que nos acompañen en esta cita el miércoles 3 de junio a las 19:30 h. No será un acto protocolario más; será el encuentro de una comunidad que ha decidido que su pasado es la mejor base para construir su futuro. Allí, en Abarán, volveremos a sentir que, gracias al empeño de hombres como José Luis, el Valle de Ricote es, efectivamente, un legado vivo que nos une a todos.




