viernes, 8 de mayo de 2026

El sentido de la adversidad: del mazazo vital a la consciencia colectiva

 

Ayer, mientras me sentaba a la mesa en la Biblioteca Padre Salmerón de Cieza, sentí una satisfacción que trascendía lo personal. Fuera, el cielo amenazaba lluvia y las calles daban la batalla diaria contra la falta de aparcamiento. Sin embargo, al levantar la vista, me encontré con una sala absolutamente llena. Y lo que fue más significativo: no faltó ni uno solo de los integrantes de la mesa, a pesar de que algunos de ellos venían de otros puntos de la región. Este acto, organizado por el , Foro por el Pensamiento y el Diálogo en colaboración con la Fundación Los Álamos del Valle de Ricote, fue desde su inicio un mensaje rotundo de compromiso.

El Impacto de lo Inesperado

La adversidad siempre llega por sorpresa. Nadie la espera, y mucho menos creemos, ni por asomo, que nos pueda pasar a nosotros. Vivimos con la falsa seguridad de la invulnerabilidad hasta que, de repente, la noticia actúa como un auténtico mazazo vital. Ese golpe seco nos deja desorientados, rompiendo nuestros esquemas y obligándonos a enfrentarnos a una realidad que nunca habríamos elegido y que no creíamos posible para nosotros.


Aceptar ese diagnóstico es un proceso largo, duro y profundamente humano por el que todos tenemos que pasar. En la mesa defendimos que el silencio inicial es éticamente legítimo y respetable. Sin embargo, también compartimos la convicción de que, tras ese primer impacto, pasar del dolor mudo al relato con sentido es una herramienta de salud pública. Ponerle nombre a la adversidad es lo que nos permite empezar a reconstruirnos.

Un lujo de testimonios vitalistas

Participar como ponente en este encuentro fue un lujo absoluto. Escuchar a mis compañeros de mesa y ver cómo, a pesar de la dureza de sus historias, el mensaje era de un vitalismo arrollador, resultó reconfortante. Sentir la ovación cerrada del público tras cada intervención nos confirmó una sintonía especial: la complicidad de quien se sabe parte de una misma realidad.

La adversidad tiene el poder de transformar la personalidad individual. No se trata solo de añadir profundidad a la existencia, sino de dar sentido a la vida. El desafío nos obliga a valorar cada detalle de una forma diferente, creando una personalidad nueva que sabe distinguir lo esencial de lo accesorio. Mi convicción es que, al verbalizar nuestra historia en un relato, logramos ser plenamente conscientes de quiénes somos precisamente gracias a ese camino.

La red que nos sostiene

Nadie sale de ese "mazazo vital" solo. En la mesa pusimos en valor el papel capital de asociaciones como APENCI y la AECC, que son el apoyo imprescindible para romper el aislamiento. Al compartir la adversidad, nos damos cuenta de que no somos los únicos y ganamos perspectiva; incluso descubrimos que hay situaciones mucho más graves que la nuestra, lo que nos ayuda a recalibrar nuestro propio peso.

En este contexto, valoramos también muy positivamente la respuesta del sistema de Seguridad Social como garante de nuestros derechos. Creo que nuestra sociedad ha dado un paso de gigante; hay un cambio de mentalidad colectiva basado en la solidaridad, la integración plena y el respeto por las diferencias individuales.

De la pena a la admiración

Al terminar el acto, no se respiraba pena, sino una profunda admiración por el paso dado por cada ponente. Los relatos personales, al hacerse visibles, se convirtieron en referentes de cómo afrontar lo difícil. La intervención final de los técnicos de APENCI y de AECC fue, sin duda, el broche de oro que cerró el acto, aportando la visión técnica y humana necesaria para completar el círculo.

A quienes no pudisteis estar en la Biblioteca, os diría que la vida es dura y el golpe del diagnóstico es amargo, pero nuestra actitud es determinante. Al compartirlo, el dolor deja de ser un lastre y se convierte en un activo de esperanza para toda la comunidad.


lunes, 4 de mayo de 2026

Nos vemos el próximo jueves en la Biblioteca: ¿Por qué deberías estar allí?

El próximo jueves, a las 19:30 h, nos encontraremos en la Biblioteca Padre Salmerón. Pero antes de que mires tu agenda y pienses en las obligaciones cotidianas o en el cansancio del día, quiero lanzarte unas preguntas que nos afectan a todos: ¿Por qué solemos esconder nuestros momentos más difíciles bajo el disfraz del silencio? ¿Es la privacidad siempre una forma de dignidad o, a veces, se convierte en nuestra propia celda? 

Este no es un evento planteado para que vengas a recibir una lección magistral ni a escuchar monólogos pasivos. Todo lo contrario: está diseñado como un espacio de reflexión compartida en el que el debate social es la pieza clave para aprender y sanar.

Motivos para dejarlo todo y asistir

Si alguna vez has sentido que el peso de una circunstancia —ya sea una pérdida, un diagnóstico de salud o un cambio inesperado en el guion de tu vida— es demasiado grande, aquí tienes los motivos por los que tu presencia es fundamental:

  • Para romper el "trance privado": a menudo creemos que el silencio protege a los nuestros, pero la realidad es que lo que no se nombra no se puede gestionar. Ven a descubrir cómo la palabra es el cincel que libera el sentido de nuestra experiencia.

  • Por la ética del testimonio: tu asistencia ayuda a transformar la vulnerabilidad en un activo de salud pública. Al visibilizarnos, dejamos de ser islas aisladas para convertirnos en un archipiélago de resiliencia comunitaria.

  • Para construir el "Andamio Social": queremos demostrar que la red de apoyo multiplica las capacidades individuales. No vienes a ver a "expertos" lejanos, vienes a unirte a una "tribu" donde voces diversas —desde el arte y la pintura hasta la neurociencia y el activismo— se entrelazan para sostenernos.

  • Porque uno más uno es exponencial: en este encuentro verás que, en lo humano, la sinergia y el afecto rompen cualquier lógica matemática. La energía del grupo es inmensamente superior a la suma de nuestras soledades individuales.

Un espacio de reflexión, no una lección

Olvídate de la idea de una conferencia tradicional. Lo que nos mueve es la materialización de esa comunidad que todos necesitamos para no caminar a oscuras. Al participar, no solo te llevas algo valioso; también le das permiso al que tienes al lado para que rompa su propio silencio y se sienta comprendido.

Ven a compartir la fuerza de la experiencia colectiva. Porque, aunque el cuerpo encuentre límites, cuando nos reunimos, nuestras posibilidades de superación se vuelven infinitas.

Te esperamos para demostrar que la resiliencia no se construye en soledad, sino compartiendo el proceso.

Mesa Redonda: "Enfrentar la adversidad: ¿trance privado o visibilidad social?"

Día: Jueves, 7 de mayo de 2026

Hora: 19:30 h

Lugar: Biblioteca Municipal "Padre Salmerón", Cieza

Entrada libre hasta completar aforo.


 

jueves, 30 de abril de 2026

El hilo que vence al ruido: una lección de sinergia en el Siyâsa

 

En un mundo que parece empeñado en convencernos de que la confrontación es nuestro estado natural, a veces la realidad nos regala un "asombro" de signo contrario. Frente al estruendo mediático y político, que a menudo se siente ajeno y artificial, existe una verdad mucho más sólida que se teje en las distancias cortas, en el día a día. Ayer, en el Museo Siyâsa, fui testigo de cómo el entendimiento humano no necesita grandes proclamas, sino voluntad, respeto y, en este caso, un hilo común.

Las raíces que nos sostienen

Nuestra memoria está cosida a tradiciones que parecen humildes pero son estructurales. El acto de tejer, de bordar en el umbral de la puerta o en el calor del hogar, ha sido históricamente un lenguaje de cuidado y comunidad en Cieza. El proyecto "Tejiendo Barrio, Hilando Vidas" ha sabido rescatar ese "candil" de nuestra esencia para iluminar el presente. Al entrar al museo y ver las piezas integradas en las casas andalusíes, uno siente que el pasado y el futuro se abrazan. Es el recordatorio de que, por encima de las razas y las fronteras, compartimos una misma necesidad de pertenencia y creación.

La ciencia del encuentro

Desde la neurociencia, sabemos que el cerebro es un órgano profundamente social que se marchita en el aislamiento y brilla en la colaboración. Aquí es donde la luz de la razón se pone al servicio del espíritu. La implicación de la Universidad de Murcia, a través de una figura tan querida, comprometida y respetada como Eva Santos Sánchez-Guzmán, es lo que eleva esta iniciativa. Eva no solo aporta el prestigio académico, sino una visión del arte como herramienta de inclusión social.

Junto a ella, la labor metodológica de Pepa Maru y el respaldo del Ayuntamiento de Cieza con la financiación de la Unión Europea (FSE+), demuestran que las instituciones pueden —y deben— ser motores de salud social. Cuando la academia baja a la calle y se mancha las manos de realidad, el determinismo matemático (donde 2+2 son 4) desaparece para dar paso a la sinergia: un espacio donde la suma de esfuerzos se vuelve exponencial.

La Luz: la tribu que se reconoce

Pero la verdadera luz del evento de ayer emanaba de las manos de las más de 60 mujeres que han hecho posible esta muestra. La colaboración de Cruz Roja Cieza ha permitido que este tejido sea verdaderamente universal, uniendo a vecinas del Cabezo de la Fuensantilla con mujeres de origen marroquí y residentes del centro social de personas mayores.

Ver ese tapiz donde las manos se entrelazan es el antídoto más potente contra la crispación. Es la prueba de que, cuando nos enfocamos en lo que nos une y trabajamos con afecto por un objetivo común, el resultado es impredecible y transformador. En el Siyâsa no solo había arte textil; había una declaración de paz social. Porque, al final, la verdadera tribu no es la que excluye al diferente, sino la que sabe que cada hebra, por distinta que sea su textura o color, es imprescindible para que el tejido no se rompa.

Salí del museo convencido de que, mientras en otros lugares se empeñan en levantar muros de palabras vacías, en mi pueblo seguimos aprendiendo que el hilo de la convivencia siempre es más fuerte.


miércoles, 29 de abril de 2026

Perder el miedo a ser vistos: el día que decidí no esconderme más


A veces, la vida decide cambiarte el guion sin previo aviso. Llega un diagnóstico, una pérdida o una limitación física —como la que yo experimento con la ataxia SCA36— y, de repente, nos encontramos ante una encrucijada que nadie nos enseñó a transitar. En ese momento de impacto, la reacción más humana es refugiarse en lo que yo llamo el “trance privado”.

Nos encerramos. Creemos, con la mejor de las intenciones, que el silencio es una forma de dignidad o una manera de proteger a nuestros seres queridos. Pero, tras tres décadas dedicado a la psicología, al trabajo social y ahora como "aprendiz" de mi propia adversidad, me pregunto: ¿y si ese silencio fuera, en realidad, una trampa que nos impide sanar?

El escultor y el "Non Finito"

Como profesor de psicología, he pasado años explicando la teoría de la mente. Hoy, la vida me ha cambiado de aula y me ha transformado en un Escultor de la Adversidad. Mi referente en este taller no es un manual académico, sino Miguel Ángel y su concepto del Non Finito.

El maestro creía que la figura ya habitaba dentro del bloque de mármol; su trabajo no era inventarla, sino liberarla. En nuestra vida, la adversidad —sea una enfermedad o un golpe del destino— es la veta dura e inesperada de nuestra piedra. Podemos intentar esconder el bloque inacabado por miedo a mostrar sus grietas, o podemos golpear con el cincel de la visibilidad para que la figura emerja con toda su dignidad, aunque sea una figura "inacabada".

El andamio de la coherencia

Dar el paso hacia la visibilidad no fue una decisión impulsiva. Como cualquier escultor ante una veta difícil, tuve mis dudas. Lo primero que hice fue consultar con mi familia, mi primer andamio. Su respuesta fue un "adelante" rotundo. Pero había algo más: una deuda ética con mi propia trayectoria.

No podía pasarme treinta años defendiendo en las aulas el valor de la comunicación, del apoyo social y del tejido comunitario, y al llegar mi propio momento de dificultad, elegir el refugio del silencio. La coherencia profesional me dictó que debía aplicar en mí lo que siempre enseñé: que lo que no se nombra no se puede gestionar, y que la palabra es el cincel que libera el sentido.

Sinergia: cuando 2+2 son 5

Compartir nuestra vulnerabilidad no es un acto de exhibicionismo; es una herramienta de salud pública. Cuando sacamos nuestro "trance privado" a la luz, la adversidad deja de ser una carga individual para convertirse en un activo comunitario.

Es aquí donde ocurre la magia de la Sinergia: cuando yo comparto mi proceso, le doy permiso al que tengo al lado para que rompa su propio silencio. Al visibilizarnos, dejamos de ser islas aisladas para convertirnos en un archipiélago. Mi testimonio ayuda a otro, y el eco de la "tribu" (mis vecinos de Cieza, mis amigos de Mogente, mis compañeros de batalla) es el gran andamio que me sostiene a mí. En la resiliencia social, la suma de nuestras debilidades compartidas genera una fortaleza inesperada.

Una invitación a la Mesa

Este es el espíritu que nos mueve a organizar la mesa redonda "Enfrentar la adversidad: ¿trance privado o visibilidad social?" el próximo jueves 7 de mayo en la Biblioteca Padre Salmerón.

Allí estaré, no como el profesor que da una lección, sino como el escultor que comparte sus herramientas. Me acompañarán Matías, José y Jesús, valientes que también han decidido que su mármol sea público. Juntos, junto con el aval técnico de AECC y APENCI, demostraremos que la resiliencia no se construye en soledad.

Si sientes que tu carga es pesada, ven. Quizás descubras que, al compartirla, la figura que hay en tu interior empieza finalmente a emerger.

Porque la resiliencia también se construye compartiendo el proceso.

Detalles del evento:

  • Día: Jueves, 7 de mayo.

  • Hora: 19:30 h.

  • Lugar: Biblioteca Municipal Padre Salmerón, Cieza.

  • Entrada libre hasta completar aforo.

domingo, 26 de abril de 2026

La trampa del silencio ante la adversidad: ¿Trance privado o visibilidad social?

A veces, la vida nos cambia el guion sin previo aviso. Llega un diagnóstico, una pérdida o una limitación física —como la que yo experimento con la ataxia SCA36— y, de repente, nos encontramos ante una encrucijada que nadie nos enseñó a transitar. En ese momento de impacto, la mayoría solemos refugiarnos en lo que yo llamo el “trance privado”.

Nos encerramos. Creemos, con la mejor de las intenciones, que el silencio es una forma de dignidad o una manera de proteger a nuestros seres queridos. Pero, ¿y si ese silencio fuera, en realidad, una trampa que nos impide sanar?

El peso de la sombra

Desde la psicología, sabemos que lo que no se nombra no se puede gestionar. Mantener la adversidad en el ámbito de lo oculto consume una cantidad ingente de energía mental. El primer pilar de mi Modelo RE es, precisamente, RECONOCER. Aceptar la realidad es el momento en que el escultor deja de pelear con la dureza del mármol y empieza a buscar la figura que late dentro.

De la intimidad al activo comunitario

Compartir nuestra vulnerabilidad no es un acto de exhibicionismo, sino una herramienta de salud pública. Cuando sacamos nuestro "trance privado" a la luz, la adversidad se convierte en un activo comunitario que fortalece a la "Tribu". Es ahí donde ocurre la magia: donde 2+2 son 5.

Un "Puente de Manos": los protagonistas

Este camino no lo recorro solo. El próximo 7 de mayo tendré el honor de compartir mesa con personas que son auténticos maestros en el arte de vivir:

  • Matías Cantabella Pardo: Activista y referente en la defensa de derechos civiles.

  • Jesús Santos Salmerón: Maestro y pintor, que nos hablará desde su experiencia con el Parkinson.

  • José Bermúdez Soler: Comercial que afronta su realidad desde un valiente compromiso social.

  • Fabián Muñoz Ortega: Fisioterapeuta de APENCI, experto en el sostén físico y humano.

  • Miriam Sánchez Regadera: Psicóloga de la AECC, aportando el necesario acompañamiento emocional.

  • Conrado Navalón Vila: (Servidor), aportando mi doble visión como psicólogo y afectado por ataxia.

Todo ello bajo la experta y cálida moderación de María Luisa del Pueblo Bernabé, trabajadora social que conoce como nadie el tejido de nuestra comunidad.

Te espero para que juntos cincelamos nuevas respuestas.

  • Fecha: Jueves, 7 de mayo de 2026.

  • Hora: 19:30 h.

  • Lugar: Biblioteca Municipal "Padre Salmerón", Cieza.

miércoles, 22 de abril de 2026

Cieza y el Athleo: 45 Años cincelando el alma de un Pueblo


Celebrar 45 años de vida de una institución deportiva no es solo repasar un palmarés; es rendir cuentas ante la historia. En este 2026, año de la efeméride, la verdadera magnitud del Club Athleo reside en tres hitos temporales que definen su existencia: el valor para empezar, la ambición para triunfar y la tenacidad inquebrantable para perdurar.


La proeza de empezar: el cincel de la voluntad

Hay que situarse en la Cieza de principios de los ochenta. En aquel entonces, apostar por el atletismo era un ejercicio de fe. Bajo la presidencia de Fernando Valenzuela y con un joven José Antonio Carrillo como secretario y motor, un grupo de valientes decidió abrir camino en una época donde el deporte no gozaba del apoyo institucional actual.

Aquellos pioneros, que entrenaban entre el polvo y la ilusión del Molino de Teodoro, se enfrentaron a la incomprensión social con la única fuerza de sus zapatillas. Ellos rompieron el hielo para que los que vinieran detrás encontraran el suelo firme. Fue en ese escenario, capturado en la nostalgia del blanco y negro de nuestra fotografía, donde nació una identidad que hoy es leyenda.


La resiliencia colectiva: el triunfo del espíritu sobre la materia

Desde la psicología y la neurociencia, el éxito del Athleo no es una anomalía estadística, sino el resultado de una resiliencia colectiva. El club ha logrado lo que el determinismo matemático habría calificado de imposible para una ciudad de nuestro tamaño. Esta proeza se sostiene sobre la figura del mentor, José Antonio Carrillo, quien actúa como un regulador emocional para sus atletas.

El mentor no solo enseña técnica; sincroniza el estado emocional del deportista con la exigencia del asfalto. Esta sinergia inquebrantable entre el guía, los atletas y la sociedad ciezana ha convertido al club en una fábrica de sueños cumplidos. Mantener este nivel de élite durante cuatro décadas y media requiere una estructura psicológica capaz de transformar la resistencia en combustible.


De la Tierra de Cieza al Podio del Mundo

Lo que vino después de aquellos inicios parece sacado de un guion cinematográfico. El Athleo colocó a Cieza en el mapa olímpico internacional. Figuras como Juanma Molina rompieron techos de cristal para las generaciones venideras , seguidos por la excelencia de Miguel Ángel López, Benjamín Sánchez y aquel primer hito internacional que marcó Fernando Vázquez en 1989.

Ese hilo invisible que une el pasado con el presente estalla hoy en color y gloria. La imagen reciente de Brasilia 2026 es la prueba fehaciente de esta continuidad: Manuel Bermúdez, el atleta que hoy lidera el relevo generacional, alzando la medalla de bronce mundial por equipos en el maratón de marcha. Manu representa la evolución de la especie Athleo; es el resultado de décadas de conocimiento acumulado, pasión inagotable y del esfuerzo de toda la familia.


Una metáfora visual: el sombrero que une épocas

La fotografía que acompaña estas líneas es una metáfora visual perfecta. En ella, la figura de Carrillo, con su icónico sombrero de paja, se erige como el puente entre los dos mundos. A un lado, la lucha fundacional en blanco y negro; al otro, el brillo metálico de los podios mundiales. Su presencia es la constante que da sentido a la historia; es el recordatorio de que la persistencia es, en sí misma, la victoria más brillante de todas.

El Athleo sigue siendo ese hogar donde se cincela el alma de los jóvenes de Cieza,  mi pueblo. Tras casi medio siglo, el corazón del club sigue latiendo con la misma fuerza que el primer día.


Llamamiento a la juventud ciezana

Hoy, al mirar atrás, el orgullo no nace solo de las vitrinas llenas de trofeos. El legado del Athleo trasciende el deporte y se proyecta hacia cada joven que hoy camina por nuestras calles. Las tres proezas —empezar, triunfar y perdurar— están a vuestro alcance.

No os dejéis limitar por el entorno ni por los cálculos de lo posible. Seguid la estela de los que nos precedieron, pues como bien dice siempre nuestro maestro, José Antonio Carrillo, a cada uno de vosotros: "Lo mejor está por llegar".



viernes, 17 de abril de 2026

Siyâsa: el alma de Cieza y la sinergia de un legado recuperado

 

Mañana, 18 de abril, el mundo celebra el Día Internacional de los Monumentos y Sitios. Para quienes vivimos en Cieza, esta fecha no es una abstracción en el calendario, sino una llamada de atención hacia esa joya que corona la identidad de Cieza: Siyâsa. Es nuestro "grito de piedra", un testimonio mudo pero elocuente de quiénes fuimos y, sobre todo, de quiénes somos hoy.

Pero las piedras, por muy milenarias que sean, no hablan solas; necesitan de voces que las interpreten y de manos que las protejan. En este punto es obligado detenerse y reconocer una labor que ha sido el alma de este proyecto durante décadas. Me refiero a Joaquín Salmerón, cuya incansable y determinante aportación ha sido vital para que Siyâsa sea hoy lo que es: un referente internacional del mundo islámico medieval. Sin su rigor científico, su pasión y su entrega absoluta, gran parte de este tesoro seguiría oculto bajo la tierra o, peor aún, bajo el peso del olvido. Reclamar una conciencia social por nuestro patrimonio es también reconocer a quienes, como Joaquín, han hecho de la preservación de nuestra historia su razón de ser.

La neurociencia de la pertenencia: por qué nos importan estas piedras

Desde la neurociencia, podemos afirmar que el patrimonio cultural no es un lujo decorativo, sino un componente esencial de nuestra arquitectura mental. El cerebro humano es un órgano profundamente social que necesita raíces para proyectar ramas. Cuando caminamos por los restos de la Medina, nuestra corteza cingulada anterior —una región del cerebro íntimamente ligada al sentido de pertenencia y a la identidad social— se activa.

Esta "inversión en dignidad" que supone recuperar Siyâsa actúa directamente sobre nuestro equilibrio emocional. Al sentirnos parte de una historia que nos trasciende, nuestro sistema de recompensa cerebral libera oxitocina, fortaleciendo los lazos de la "tribu" y proporcionando un refugio cognitivo frente a la incertidumbre del presente. Siyâsa no es solo arqueología; es salud mental colectiva, es el orgullo de pertenecer a un lugar con alma.

La sinergia y el rechazo al determinismo

A menudo se intenta analizar el valor de nuestro patrimonio desde una óptica puramente utilitarista o económica, como si la cultura fuera una ecuación matemática. Sin embargo, en lo humano, rechazo el determinismo matemático. Mientras que en el mundo de la materia inerte dos más dos siempre son cuatro, en el espíritu de la comunidad, la sinergia y el amor por lo nuestro hacen que la suma sea siempre exponencial e impredecible.

El esfuerzo de una sola persona, sumado a la voluntad de un pueblo, no genera un resultado lineal. Joaquín Salmerón no solo rescató muros; rescató esquemas mentales de nuestra identidad. Su labor como mentor ha permitido que la tribu encuentre su "Elixir": la certeza de que somos herederos de una grandeza que debemos custodiar. Es el paso del "candil" de la ignorancia a la "bombilla" del conocimiento compartido.

Un legado que nos protege

Proteger Siyâsa es, en definitiva, protegernos a nosotros mismos. Es entender que el patrimonio no es un gasto, sino el pilar sobre el que se asienta nuestra dignidad como ciudadanos de Cieza. Siyâsa es hoy nuestro mayor orgullo porque hubo manos que no se rindieron cuando el camino era difícil y mentes que entendieron que la verdadera riqueza de un pueblo no está en lo que acumula, sino en lo que es capaz de recordar y honrar.

Este 18 de abril, al mirar hacia el Cerro del Castillo o al recorrer las salas de nuestro museo, hagámoslo con la gratitud de saber que tenemos un legado inmenso. Que esta efeméride nos sirva para despertar, para valorar y para comprender que la verdadera sinergia de mi pueblo nace de la unión inquebrantable entre nuestra historia, nuestra ciencia y nuestro corazón.