El Premio Floridablanca es, en su esencia más pura y trascendente, el sueño intelectual y vital del embajador Don José Luis Pardos. Un anhelo forjado a fuego lento en la madurez de su vida.
Para comprender la verdadera magnitud de este galardón, es imprescindible detenerse en la inmensa figura de su creador y en el personaje histórico que lo cautivó hasta la devoción.
José Luis fue un diplomático brillante, un humanista, un pensador adelantado a su tiempo y, para muchos de nosotros, un mentor insustituible. Llevaba en su corazón un inmenso amor por Murcia, un orgullo y un arraigo que proclamaba a los cuatro vientos allí donde fuera, en cualquier embajada o foro internacional. Tras recorrer el mundo, decidió anclar sus últimos años en la paz de la finca Los Álamos, en Cieza, creando la fundación Los Álamos del Valle de Ricote. Y fue allí, rodeado del rumor de la acequia de la Andelma y de la tierra que tanto amaba, donde decidió emprender su misión más ambiciosa.
Durante ocho años ininterrumpidos, José Luis volcó todo su genio y su energía en rescatar del injusto olvido a José Moñino y Redondo, el I Conde de Floridablanca. Su profundo trabajo de investigación cristalizó en un ensayo que hoy es una obra de referencia indispensable: "El modernizador. Una aproximación a Floridablanca". A través de sus páginas, devolvió la voz y la visibilidad a un hombre cuya trascendencia había quedado sepultada por el polvo de la historia.
¿Qué vio un embajador del siglo XX en un gobernante del siglo XVIII? José Luis comprendió que Floridablanca era el paradigma imperecedero del servicio público, la honestidad y la visión de Estado. El Conde encarnaba los valores supremos de la Ilustración y el Regeneracionismo. Era el puente que conectó a España con el progreso. Para José Luis, rescatar a Floridablanca era una necesidad imperiosa para nuestro presente. Sabía que nuestra sociedad actual, a menudo fragmentada y huérfana de referentes, necesita urgentemente mirarse en ese espejo de excelencia y cultura sistémica.
De esa profunda convicción intelectual nació el Premio Floridablanca. José Luis lo ideó como un faro que iluminara desde el presente los valores del Conde. Quería reconocer y poner en valor a aquellas personas e instituciones que, hoy en día, dedican su vida a la educación, a la vertebración del territorio, a la preservación del medio ambiente y al fomento de una cultura integral.
Hoy, el embajador ya no está físicamente entre nosotros, y quienes tuvimos el privilegio de caminar a su lado asumimos el reto de ser los guardianes de su legado. Custodiar un sueño de esta magnitud frente a la inercia del día a día exige mantener viva la llama de su ensayo "El modernizador", asegurando que todo ese esfuerzo intelectual por rescatar al Conde no vuelva jamás a la penumbra.
Es precisamente por este inmenso valor histórico y sentimental que, quienes nos consideramos guardianes de su sueño, nos sentimos profundamente felices y emocionados ante el próximo acto de entrega del premio. El próximo 19 de noviembre nos congregaremos en la Sala B del Auditorio El Batel de Cartagena para celebrar la V Edición de este galardón.
Y no podíamos encontrar un destinatario más digno para continuar este legado. En esta ocasión, el galardón recae en el Parque Arqueológico "El Molinete" / Foro Romano de Cartagena. Un proyecto excepcional de investigación, conservación y musealización que encarna a la perfección esa cultura de progreso y esos valores humanistas que José Luis quiso proyectar hacia el futuro. Un trabajo arqueológico inmenso que, además, ha demostrado la conexión histórica de la ciudad portuaria con el interior de la península a través del Valle de Ricote, vertebrando nuestro territorio tal y como anhelaba el embajador.
No será un acto más. Será la demostración palpable de que su legado sigue vivo, poniendo en valor la excelencia actual bajo la luz inagotable de la Ilustración.
Sirva este primer artículo como una llamada. El Premio Floridablanca nació como el sueño íntimo y la pasión intelectual de un hombre extraordinario, pero hoy nos convoca a todos. Os invito a sumaros, a acompañarnos en este camino y a transformar el sueño de José Luis en un gran anhelo colectivo.






