jueves, 4 de junio de 2026

Crónica de un encuentro: el eco eterno de José Luis Pardos en el Valle de Ricote

 

Ayer tarde, 3 de junio, la Biblioteca "José Vargas Gómez" en el edificio CIMA de
Abarán no albergó un acto institucional al uso; fue, en esencia, un refugio de memoria viva. La presentación de las
Actas de las VII Jornadas de Investigación y Divulgación sobre el Valle de Ricote se convirtió en un auténtico mensaje de reafirmación: la investigación no es solo el acopio de datos, es el acto de honrar a quienes, como José Luis Pardos, se convirtieron en nuestros referentes intelectuales y humanos.


I.- UN DIÁLOGO ENTRE AUTORIDADES Y MEMORIA

Desde la mesa presidencial, donde el alcalde de Abarán, los concejales y el presidente de "La Carraila" compartieron el espacio con el Patronato de la Fundación "Los Álamos" —representado por Doña Francisca Moya del Baño, Alfredo Jiménez, Rafael Sarasola y mi propia persona—, el nombre de José Luis fue el hilo conductor. Cada intervención fue una llamada a reconocer la importancia de contar con referentes que doten de sentido a nuestro pasado y a nuestro presente.



La investigación científica, cuando se acompaña de humanidad, es la mejor carta de presentación para dignificar nuestra identidad y universalizar el valor de nuestro Valle.


II.-EL ENTORNO COMO CÓMPLICE DE LA EMOCIÓN

El entorno jugó un papel determinante para que el homenaje se sintiera más humano que institucional. La luz cálida, la presencia protectora de los libros y la arquitectura acogedora del CIMA fueron el broche de oro que otorgó grandeza al acto. Esta atmósfera hizo que, tras el cierre formal, el encuentro no finalizara; al contrario, se prolongó en una conversación larga y distendida. En ese ambiente, la figura de José Luis Pardos y la labor de "La Carraila" se entrelazaron de una manera que solo ocurre en los momentos donde la "tribu" se siente completa.



III.-LA ALIANZA FIEL: RIGOR Y CALIDEZ

En mi intervención, compartí que para nosotros este homenaje es un regalo que nos toca el alma. Destaqué cómo José Luis encontró en "La Carraila" a su aliado más fiel, subrayando nuestra convicción de que el rigor científico, unido a la calidez humana, es la mejor forma de dotar al Valle de una dignidad universal. La posterior intervención de Alfredo Jiménez, con un relato emotivo y directo sobre la trayectoria vital e intelectual de José Luis, fue el complemento perfecto para consolidar ese calor humano que tanto valoramos.


Custodiar el legado de alguien tan excepcional es un acto de felicidad compartida, donde el trabajo bien hecho y la memoria colectiva aseguran que su luz perdure en el tiempo.



III.- UN LEGADO QUE SIGUE BRILLANDO

Salimos de la biblioteca con la certeza de que, mientras exista esta sintonía, el legado de los nuestros seguirá brillando. Custodiar la memoria de José Luis Pardos es, al final, el mejor testimonio de nuestra felicidad compartida como patronos y amigos.


No hay comentarios: