sábado, 7 de febrero de 2026

La Floración en Cieza: la promesa de los mejores melocotones del mundo


 Si nunca has caminado por los campos de Cieza, mi pueblo, durante estas fechas, te falta por descubrir uno de los espectáculos naturales más potentes y emocionantes de Europa. Como escribí hace años en mismo blog, esta es una cita para quienes creen que "la vida se puede respirar a través de los sentidos".

No es una exageración: es un estallido de flores de millones de melocotoneros, albaricoqueros y ciruelos que transforman la tierra en un mosaico de blancos y fucsias imposibles.

El agricultor y la sinergia de los microéxitos

Detrás de este milagro están nuestros agricultores. Ellos son los auténticos artífices de este paisaje, trabajando no solo como jornaleros, sino como auténticos gestores de calidad. Su labor es una suma de microéxitos diarios: desde la poda precisa en invierno hasta la vigilancia de cada yema que comienza a hincharse. Su objetivo central no es la estética de la flor, sino la excelencia del fruto.

Se dice con orgullo que en Cieza se producen los mejores melocotones del mundo. Puede que parezca una afirmación apasionada, pero es una realidad que sentimos cada vez que vemos nuestro producto en los mejores mercados europeos. La floración es el prólogo necesario; el fin último es ese fruto excepcional que prestigia nuestra mesa y nuestra tierra allá donde va.

Un escenario vivo bajo el cielo de 2026

Este año, las abundantes lluvias han preparado el terreno para una floración histórica. Pero el espectáculo no es estático: el cielo de estos días es un continuo transitar entre las nubes y el azul, un juego de luces y sombras que añade un encanto casi místico. Ver el sol filtrarse e iluminar un campo fucsia mientras las nubes se retiran es una experiencia que te devuelve la capacidad de asombro.

Guía para tu encuentro con la naturaleza

Para quienes queráis acompañarnos, los próximos días son el momento ideal. Os invito a perderos sin prisa por parajes como La Macetúa o el Soto de la Zarzuela, donde el mar de flores parece no tener fin. Es una oportunidad para caminar, respirar y reconectar con lo esencial.

Mi invitación personal

Como alguien que vive y siente Cieza como mi pueblo, os invito a que vengáis a compartir este regalo con nosotros. No vengáis solo a ver un paisaje; venid a conocer a la "tribu" que lo hace posible y a entender por qué cada flor es una promesa de calidad. Te aseguro que, al volver a casa, llevarás el espíritu renovado por haber sido testigo de que la belleza, cuando nace del trabajo riguroso y la pasión por ser los mejores, no tiene límites.

Cieza ya está despertando. Y te está esperando a ti.


 

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