sábado, 27 de septiembre de 2014

José Víctor Villalba: doctor “Cum Laude” con un tema muy ciezano

Josevi en plena defensa de su tesis
Este martes José Víctor Villalba Gómez (Josevi) ha alcanzado el grado de doctor “Cum Laude” con una excelente tesis titulada Elaboración de pastas papeleras para uso artístico a partir de la hoja caduca de árboles frutales. Un trabajo centrado en la experimentación con las hojas de los melocotoneros, en sus distintas variedades, para la elaboración de papel y su utilización en la realización de obras artísticas. Desde hoy sabemos, gracias al trabajo de Josevi, un poco más de nuestros melocotoneros y de sus innumerables posibilidades de aprovechamiento. Ha sido un minucioso trabajo dirigido por Carmen Castillo y Alfredo Cuervo, profesores de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Murcia. Un trabajo que ha recibido el reconocimiento unánime de todo el tribunal, compuesto por profesores especialistas de distintas universidades españolas, con afirmaciones como estamos ante un trabajo arduo y exhaustivo con un resultado final excelente (Francisco Javier Gómez, Universidad de Murcia), una tesis excepcional trabajada con especial delicadeza (María Gracia Ruiz, Universidad de Murcia), una tesis en la que se aprecia la curiosidad intelectual, la fuerza creativa del artista y su interés por explorar nuevos medios expresivos (José Manuel Guillén Universidad de Valencia), un trabajo muy bien fundamentado con una exposición detallada y pormenorizada (Inmaculada López, Universidad de Granada) y un trabajo que pone claramente de manifiesto que el autor es una autoridad en la materia (Lino Manuel Cabezas, Universidad de Barcelona). Un trabajo que ha hecho posible que desde este martes el claustro de doctores de la Universidad cuente con un nuevo miembro.

Josevi (Cieza, 1985), pintor, profesor, amigo de sus amigos, amante de la cultura y del deporte, es el menor de cinco hermanos; es el menor de una familia cuyo sustento económico era el cultivo del melocotón. Aquella fruta tan valorada fuera de nuestra tierra y que sigue siendo nuestro sello de identidad. Josevi pudo haberse dedicado al mundo agrario y haber tenido la música como principal afición, una pasión que sí continuaron sus hermanos. Sin embargo, desde los 8 años sintió especial atracción por el arte del pincel. Aunque nunca dejó de ayudar a sus padres, desde muy temprana edad aprovechaba cualquier oportunidad para sumergirse en el mundo del arte y cultivar su afición por la pintura. De su etapa de formación tiene especiales palabras para Juan Tortosa y Rosa Campos. 


Josevi con el tribunal, directores y su madre
Desde su época en el IES Diego Tortosa, comenzó a recibir premios que llevaron sus obras a salones de finalistas y premiados en más de 40 certámenes de pintura, primeramente en la región de Murcia y posteriormente fuera de ella (Valencia, Ciudad real, Alicante, Albacete, Almería, Granada, Castellón, Madrid e incluso en Italia). Al mismo tiempo realizaba exposiciones colectivas e individuales en Murcia y en Valencia. Tras finalizar los estudios de Bellas Artes en Valencia y Florencia (4º curso), con la idea de enfocar el arte a la docencia, realizó dos másteres relacionados con el arte y la educación. Lo que le llevó en 2011 a presentarse a convocatorias para profesores universitarios donde entró, primero en el ISEN (centro universitario de Cartagena) y acto seguido en la Universidad de Murcia. A partir de ese momento dejó de ayudar en las fincas de su padre. Sin embargo, sigue pintando y creando. La agricultura, la naturaleza y todo lo relacionado con ella son sus principales temas artísticos y los que conforman su mundo vital, intelectual y creativo.

¿Puedes explicarnos brevemente de qué va tu tesis?
El núcleo principal es la realización de obra artística a partir de la hoja de melocotonero. Muchos pensarán que simplemente utilizo hojas para pegarlas y de esta forma crear, que podría, pero no es así, el trabajo va mucho más allá. Se trata de hacer papel con la hoja, la hoja caduca que todos los noviembres vemos caer al suelo formando un manto y termina degradándose. Es decir, que extraigo la celulosa de la hoja, de sus nervios y de su lámina. Posteriormente la combino con muchas variantes como esparto, ñoras, azafrán, algodón, otros papeles y pigmentos de otra índole. A partir de estas mezclas voy configurando los papeles en el mismo proceso de creación de las obras. Es decir, no pinto sobre los papeles, sino que el mismo papel ya es la propia obra. El resultado son papeles en los que se pueden contemplar formas, colores texturas, todas muy sutiles e integradas por una materia común, la celulosa de las pastas de hoja de melocotonero. En nuestra huerta teníamos unas 25 variedades, con todas he creado.
Este trabajo lo fundamento teóricamente con la sostenibilidad, especialmente en la industria papelera y el arte. Trabajo con todos aquellos elementos que se han utilizado para elaborar uno de los elementos más importantes de nuestra historia, el papel. Todo me ha servido para poder tratar la materia e idear un sistema y un plan especial de trabajo para estas fibras. También hablo de artistas que trabajan con pastas de papel creadas por ellos mismos, aunque la fibra utilizada en mi trabajo es única y hasta ahora nadie la ha empleado en ningún terreno.A continuación expongo el desarrollo técnico de mi proyecto. Fase inicial, estudio en el laboratorio (PPAF Control y Universidad de Murcia) y la fase de análisis, análisis de la evolución de los papeles hasta su transformación en la obra artística en mi estudio de la calle santa Gertrudis de Cieza.
Son muchas las personas que han echado un cable, muchos amigos, artistas, químicos, agricultores, compañeros, etc.


¿Cómo fue elegir este tema?
El tema surge de la observación diaria en las fincas y mis constantes reflexiones artísticas: temática, materiales, formas de dialogar y contar las cosas. En esta ocasión a través de la misma materia (hoja del melocotón, esparto, azafrán, ñora, etc…) que curte nuestra cultura. Tantos melocotones habremos cogido, tantas veces habremos podado y recogido las ramas, tantas habremos clareado, habremos labrado, habremos regado y esperado que el agua lo llenara todo, tantas habremos reflexionado sobre mundo y sobre la vida mientras hemos trabajado la tierra, tantas… Estamos hablando del origen de todo, de la tierra, de la naturaleza, la que lo da todo, directa o indirectamente. La que da y quita, porque también quita.

¿Su vinculación con Cieza?
Como he mencionado, mi vinculación con Cieza es total. Afortunadamente tengo la ocasión de trabajar muy cerquita y seguir inspirándome en la tierra, pero no solo en Cieza, sino también en nuestros vecinos que viven de forma parecida a nosotros, el arroz, la uva, el albaricoque, los tomates, el pimiento, el melón. El folclore que sigue agitando la tierra, no lo olvidemos. Pero sí, siento que le debo mucho a mis raíces, al río que nos riega. Que placer subir el Portazgo, la Atalaya, ir al Quipar, bañarme en el “Gorgotón”, en el río. Ciertamente amo mi tierra y me considero un transmisor ciezano, lo quieran o no. Si no hubiera sido así poco sentido hubiera tenido realizar esta tesis, ¿verdad? Por cierto, en la tesis aparte de hablar de su contexto agrícola, también informo de que en las cuevas de la Serreta y en Siyâsa, se encontraron huesos de melocotón. Va a ser que el melocotón de Cieza tiene un poco de historia !Jaja.

Tras este importante paso que acabas de dar, ¿cuáles son tus próximos proyectos?, ¿hacia dónde se encaminan ahora tus pasos?
Mi idea es ir engordando mi vida docente y artística, sin olvidarme de lo que siempre me ha gustado hacer. Los temas serán los mismos, sin embargo, como he hecho hasta ahora, matizaré en las formas de hacer y decir las cosas. En los próximos años vendrán acreditaciones y exposiciones.


Siempre supone un autentico privilegio estar cerca de un artista aunque solo sea para poder vislumbrar parte de su inmenso mundo vital, intelectual y creativo.

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