sábado, 28 de febrero de 2026

APENCI: la respuesta exponencial de un pueblo a la fragilidad

Cieza: la prueba del cincel comunitario y el apoyo mutuo.


La vida es el arte de la escultura de uno mismo, y esa obra nunca se termina en soledad. El pasado jueves, Cieza nos ofreció un acto de reafirmación colectiva que es la prueba más hermosa y contundente de esta verdad fundamental. Asistí a la presentación de APENCI (Asociación de Parkinson y Enfermedades Neurodegenerativas de Cieza) y me quedé asombrado.


Aquello no fue una simple reunión; fue una marea de compromiso personal y apoyo institucional que desbordó la sala. La asistencia masiva no es un reflejo de la suerte o la casualidad, sino del acto noético gestado por un grupo de personas que, con su propia dificultad, eligieron crear un andamio para los demás. Esta es la Libertad de Actitud hecha carne. Es un cincel comunitario que golpea el mármol de la indiferencia para sacar a la luz la figura del apoyo mutuo. Porque en esta tierra, como en el espíritu humano, dos más dos siempre pueden ser más de cuatro.


APENCI: el andamio de esperanza y soporte especializado en el propio pueblo.


La asociación nace de la voluntad de unos vecinos que se niegan a aceptar la carencia de soporte como un destino. Su primer y más rotundo logro ha sido visibilizar la enfermedad, sacándola del ámbito privado y rompiendo el estigma del aislamiento que a menudo acompaña a un diagnóstico neurodegenerativo.


El propósito es claro. Como enfatizó su presidenta, Loli Giménez, APENCI no solo es un soporte técnico, sino una llamada a la unión, un lugar donde encontrar una comunidad que hable tu mismo lenguaje y que ofrezca la comprensión que el paciente y el "cuidador quemado" necesitan. Su objetivo es ir más allá del tratamiento farmacológico y ofrecer el Andamio de la Vida Diaria con fisioterapia especializada, logopedia y estimulación cognitiva. Es decir, están construyendo la otra pata de la mesa de la rehabilitación.


Y en esta crónica no puedo ser un observador distante. Como persona afectada por una enfermedad neurodegenerativa como la ataxia, la creación de APENCI no es solo una noticia, sino una gran esperanza activa. Ya no tendré que pensar en buscar un grupo humano especializado en Murcia o en otras partes de la geografía. Por suerte, aquí en mi pueblo, encuentro el apoyo humano que da el coraje de la tribu y el soporte técnico y especializado que necesito para seguir cincelando mi día a día.


La verdad de los afectados, sus testimonios ("hay vida más allá del diagnóstico"), es lo que rompe la inercia. La respuesta masiva es la certeza de que este proyecto es el hito que permitirá a la tribu hallar en Cieza la atención y la esperanza que antes debían buscar fuera.


La voluntad que guía la sinergia: reciprocidad y multiplicación de posibilidades.


El éxito de la convocatoria no es casual; es la prueba de una Voluntad que Guía la Sinergia. Como psicólogo, observo en este fenómeno la demostración empírica de que el espíritu humano rechaza el determinismo frío de la enfermedad. El grupo promotor ha ejercido la Arquitectura Consciente del Propósito, que es la capacidad de convertir los recursos individuales en una fuerza colectiva.


Esta sinergia no es magia, sino el resultado de movilizar los recursos no materiales. La interacción humana no es una suma, es una multiplicación de posibilidades:

  • Compromiso emocional (el cincel de Luz): es la energía voluntaria de las familias que transforman su miedo y rabia en un motor activo para crear una red de seguridad.

  • Talento y conocimiento (el rigor): los profesionales explican que la rehabilitación física y la vida social activa son un apoyo esencial. Es la ciencia y el conocimiento puestos como Andamiaje de validación al mensaje humano.

  • Capital social (la tribu): la iniciativa forza la colaboración de las autoridades locales y moviliza a la sociedad. Es la prueba de que el apoyo mutuo genera una resiliencia que permite a la asociación superar obstáculos que serían insalvables para un individuo solo.

APENCI, con su puesta en valor de la reciprocidad y la deuda activa, ha sabido conectar todos estos recursos individuales de tal forma que el resultado es exponencial. No son un número de socios; son un organismo vivo con capacidad de transformación social.


La Esperanza no es un sueño: es el acto de la tribu que crea andamios de sentido.


La lección que Cieza nos ha dado esta semana es clara: la fragilidad no es un final, sino el punto de partida para la creación de un nuevo valor. APENCI es el andamio de sentido, levantado con el cemento del compromiso y el cincel de la voluntad. Es la prueba viva de que la esperanza no es un sueño, sino el acto de la Tribu unida.


Este artículo se fundamenta en mi segundo relato autobiográfico: 'Vivir con ataxia: el alma cincelada'. En él, exploro la filosofía del Non Finito, la resiliencia y el contexto del Andamio Social de Cieza.



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